Muchos Vástagos señalan a los ELA como un ejemplo de lo que una comunidad de vampiros debería ser. Un número equivalente lo muestra como lo que ocurre cuando no se controla a los neonatos. Sin Príncipes imponiendo las Tradiciones, las pandillas recorren las calles sin control. Aunque los Vástagos locales limitan voluntariamente el número de Abrazos, muchos más han emigrado allí, causando dificultades al ganado. Por último, el Sabbat viaja por allí libremente. De San Diego a San José las pandillas Brujah dominan las calles, peleando entre ellas por los mejores territorios. Otros Brujah visitan la zona para reclutar personal para incursiones en territorio de la Camarilla. Y los anarcas de todo el mundo se reunen aquí, por eso los planes e intrigas son incesantes. Sin Príncipes a quien presentarse, nadie sabe nunca quien está en la ciudad. Así, los Caitiff vagan libremente,los Tremere se escabullen y los Setitas abren sus templos en sórdidos sótanos.


     La es el centro de toda esta locura. Algunos líderes de la Camarilla estiman en 200 la población vampírica, y que el 10 por ciento es del Sabbat. Los líderes Brujah, como MacNeil, lo niegan, pero nadie lo sabe seguro. En cualquier caso todos los clanes están representados. Los Gangrel vagan por las colinas del norte de LA, los Brujah y Nosferatu por el este de LA, los Toreados consideran Hollywood y Beverly Hills su hogar y las historias de Vástagos orientales por Chinatown y Little Tokyo nunca cesan. MacNeil y el Concilio suelen reunirse en el centro de LA, normalmente en el ayuntamiento, pero no tienen sitio fijo ni orden del día. Además se reunen cuando consideran necesario. A pesar de que han detenido con su sola presencia más de una batalla entre anarcas, esa paz sólo es breve ya que las pandillas luchan constantemente, acosan a los recién llegados y se alimentan cuando y donde quieren. Incluso algunos miembros del Concilio creen que LA es un barril de pólvora a punto de explotar.