Parte de la confusión existente sobre los poderes y debilidades sobrenaturales de un vampiro pueden deberse a una confusión de identidades. Existe una clase de criatura intermedia entre mortal y vampiro, a quienes los Vástagos han denominado los ghoul. No es el legendario ghûl devorador de cadáveres de las Indias, aunque ciertos especimenes pueden mostrar un comportamiento similar.


     Los mortales que beban sangre de los Vástagos sin antes haber sido desangrados, se convertirán en Ghouls. Estas criaturas pueden salir a la luz del día como los demás mortales, pero no sufren el Hambre, ni tampoco envejecen en tanto sigan alimentándose con regularidad de sangre vampírica. Pueden incluso tener fuerza y reflejos sobrehumanos. De vez en cuando es ventajoso crear estos Criados, obteniendo su lealtad con la promesa de la vida eterna. Ni siquiera tienen que ser humanos: un perro de caza que haya bebido la sangre de un vampiro se convierte en el guardián más perfecto y fiel que se pueda desear. De aquí vienen los relatos de perros infernales.


     Si bien los glouls exhiben algunos de los poderes del vampiro, retienen la mayoría de las debilidades del mortal. El empalamiento matara a los Ghouls con la misma eficacia que a los mortales y una bala de plomo mata igual que una de plata. Pueden incluso desarrollar miedo a los símbolos religiosos, o al ajo.


     Algunos Ghouls pueden muy bien creerse vampiros completos, si sus creadores les han engañado con ello. Pueden llegar a actuar de acuerdo con su idea errónea ya que rara vez comprenden los hábitos de los Vástagos mejor que los mortales. La mayoría están trastornados por las experiencias que han sufrido y los amos de muchos pueden desinformarlos deliberadamente para que les sirvan mejor