Vivir como un vampiro es vivir con horror. Siempre en cuclillas sobre tu hombro esta el conocimiento del Hambre. Y siempre les aborda, el Hambre nunca puede saciarse completamente. El Hambre sustituye a casi cualquier necesidad, cualquier impulso conocido para los vivos: comida, bebida, reproducción, seguridad y es más compulsiva que todos ellos combinados.


     Más que un impulso es una droga, y nacen con una irremediable adicción a ella. En la toma de sangre reside no solo su supervivencia, sino también un placer más allá de toda descripción. El Hambre es un éxtasis físico, mental y espiritual que deja en sombras todos los placeres de la vida de los mortales.