ENRICO DOMANI (1923)

Historia

     La familia de Enrico emigró hacia Nueva York (Estados Unidos) en los míticos años 20, desde Sicilia, su ciudad natal, cuando su hermano mayor, Michelle, tan sólo contaba con 8 años de edad. Su padre, Roberto Domani, decidio hacer las maletas y cruzar el Gran Charco junto a su pequeño hijo y su mujer, embarazada del segundo de sus hijos, que recibiría el nombre de Enrico, como su abuelo. Decidieron como destino la ciudad de Nueva York, "la Gran Manzana", situada al este de los Estados Unidos, querían saber si eran ciertos los rumores que hablaban de el American Dream, y si ese sueño tan venerado por los eruopeos era capaz de ofrecer la paz y la tranquilidad a una familia extranjera, además de la prosperidad suficiente como para poder emprender una nueva vida.


     Una vez en el Nuevo Continente, la familia Domani se afincó en el barrio italiano de "Little Italy", allí donde llegaban todos los procedentes de Italia, en su mayoría romanos, napolitanos y sicilianos, famlias humildes que a esperas de conseguir un futuro mejor normalmente permanecían allí generación tras generación. Don Domani, como pronto fuera dándose a conocer entre las familias del barrio italiano el padre de Enrico, abrió el primero de sus negocios, una ferretería, al poco tiempo de llegar a la gran urbe. Poco a poco, sus negocios fueron proliferando, con lo que fue adquiriendo cada vez más poder, se familia cada vez se encontraba en una posición más acomodada y se status tanto político como social aumentaba con el paso del tiempo. Después de 10 años, los negocios de Don Domani eran estables y prósperos en tal medida que era conocido en todo el este de los Estados Unidos; era tan importante que incluso el F.B.I. andaba tras sus pistas y había algunos caballeros, que incluso se atrevían a tacharle de mafioso en público. En 15 años, la familia Domani había sido bendecida por la gracia de Dios en 4 ocasiones con el nacimiento de: Michelle, el mayor de sus hijos; Enrico, el segundo varón y último de éstos; Lucrecia, una guapísima sicilianita de cabello y ojos negros como el carbón; y Rafaella, la más pequeña de todos y a la que el Don tenía especial cariño por este motivo. Cuando contaba con la edad de 23 años, Enrico quedó huérfano esa trágica noche en la que su padre fuera asesinado en uno de los lugares más célebres de Nueva York, Landmark Tavern, una taberna irlandesa en la que su padre, su consigliori, y su hermano Michelle iban a reunirse con el líder de los irlandeses en esta ciudad, Richard McAndrews. Fue el 12 de Mayo de 1946, los cuerpos de los asesinados pudieron ser recompuestos para el funeral de la mejor manera posible, Enrico fue el que se encargó de organizar el funeral, como tal, tuvo que hablar con un funerario amigo íntimo de la familia para que recompusiera los maltrechos rostros de su padre, hermano y de Stefano, el consigliori de su padre y miembro de la familia Domani.


     Los negocios de la familia pasaron a sus manos, con lo cual tuvo que comenzar a relacionarse con los mayores "empresarios" de la ciudad y de todo los Estados Unidos. Evidentemente, desde el principio de su mandato se mantuvo alejado de los irlandeses, como buen siciliano no crearía una guerra entre familias, sino que serviría su venganza en plato frío. el Señor Lodin, otro importante Don, afincado en Chicago desde hacía tiempo al igual que su padre lo estuviera en Nueva York, le mandó una carta, además del ramo de flores más grande de todos los enviados en condolencia por la muerte de su padre, un detalle que llenó de orgullo a Enrico y que agradeció con la respuesta a la carta. En la carta el Señor Lodin se disculpaba por la imposibilidad de asistir al funeral del padre de Enrico, debía atender a su familia, uno de sus parientes había sufrido un grave accidente y se encontraba hospitalizado, a su vez invitaba a Enrico a pasar unos días en su mansión después de un período de tiempo en el que Dios estimara que me pudiera hacer olvidar la trágica pérdida. Pasaron 6 meses hasta que Enrico, el nuevo Don y protector de los Domani fuera a visitar a Don Lodin, durante este tiempo la primera de las hijas del fallecido Don de los Domani fue la encargada de asistir y cuidar a su madre. Lucrecia se había trasladado a casa de Enrico junto a su familia para cuidar de ella, esto le ofreció la oportunidad de poder realizar el viaje para poder pasar un fin de semana en Chicago y hacer la visita de respeto a Don Lodin. Rafaella, por estos años, finalizaba sus estudios en Boston, quería ser Doctora. Cuando Enrico llegó al aeropuerto le recibieron un par de tipos que le llevaron educadamente a un bonito auto hasta la mansión donde vivía el Señor Lodin. Una vez en la mansión el mayordomo le enseñó al camino hacia el salón, allí se encontraba Don Lodin, sentado frente al piano, tocaba una pieza que me puso los vellos de punta; después de que terminara de tocar Enrico se vió obligado a aplaudir debido a la notable actuación de su anfitrión. Tras acabar Don Lodin se levantó del asiento y se dio la vuelta dirigiéndose hacia Enrico. Mientras tanto, la sangre de éste se helaba a la vez que escuchaba los pasos acercándose hacia él, su corazón palpitaba al son de los tacones de los zapatos chocaban contra el suelo y realizaban un perfecto compás; ¿la razón? ese hombre mantenía el mismo aspecto que el día en que Enrico lo conoció hacía 15 años, debía contar con 70, sin embargo, parecía no sobrepasar de los 50. Seguía siendo ese hombre apuesto, de rasgos nórdicos que cautivaba el corazón de las mujeres con facilidad. Cuando llegó frente a Enrico le sonrió alargando su mano, Enrico tardó varios segundos en reaccionar, fue entonces cuando se la estrechó. Tras tomar asiento los dos, invitó al mayordomo a marcharse después de que éste trajera una copa del mejor coñac a cada uno. Esa noche fue tranquila, en la cena hablaron de negocios y del tiempo que había pasado desde que conocía al fallecido y cómo se hicieron socios y amigos. Don Lodin el sabado había tenido que liquidar unos negocios en el centro de la ciudad, así que Enrico lo esperó para disfrutar de la cena con él.


     Fue esa noche cuando convenció a éste para que permaneciera una semana; durante esta cenaron todas las noches juntos, Lodin le contaba la forma en la que había amasado su fortuna, incluso sin apuros contaba los crímenes que había cometido y porqué lo había hecho. La vispera del día en el que Enrico marchaba, comenzó a hablar sobre la muerte y las satisfacciones de la inmortalidad, hasta tal punto ahondaron sus palabras en el corazón de Enrico que éste incluso a desear ser inmortal para gozar de los privilegios de los que hacia mención su anfitrión como si pudiera saborearlos. Fue esa noche cuando embargado por la belleza de su forma de expresarse sintiendo una gran atracción hacia él Enrico siguió sus mandatos y se acercó y lo abrazó como a un padre, al igual que este hiciera con él, lo abrazó como a un hijo y le ofreció la inmortalidad y la posibilidad de vivir eternamente hasta la llegada de la Gehenna, en la que todos sus hermanos y él morirían, todos los malditos caerían. Enrico se vió obligado a quedarse en la ciudad de Chicago durante un mes más en los que su sire le enseñó qué era y cómo se comportaban los suyos, debía cambiar muchas de sus aptitudes, comportamientos que en la sociedad en la que ahora pertenecía eran considerados como erróneos e incluso patéticos. Después de este tiempo Enrico viajó a Nueva York, su madre, aquejada por una enfermadad de corazón había fallecido y ahora debía volver de nuevo a la ciudad para asistir a su velatorio y encargarse de su funeral. Muchos lloraron por el alma de su madre, ahora él no podía hacerlo, y eso le dolía en lo más adentro de su ser. Cuando todo pasó, después de una semana aproximadamente, volvió a Chicago y se mantuvo al lado de Don Lodin durante varios años en los que este le enseñó muchas de las cosas que le convertirían en un vástago importante, alguien respetado en la sociedad de la estirpe, le enseñó a comportarse y la jerarquía que se seguía y cómo debía respetarla.


     Después de este tiempo Enrico se dirigió a Nueva York y acabó con lo que debería haber hecho hacía años, ahora era el momento en que debía vengarse de los irlandeses, del maldito clan que había acabado con la vida de sus dos seres más queridos, el clan de los McAndrews, contrató hombres durante un año para que acabaran con la vida de todos estos bastardos. Su sire murió durante este período de tiempo debido a un "accidente" que le costó la vida. Fue entonces cuando decidió acabar con su vida en Estados Unidos y hacer un punto y seguido a su antigua vida, se trasladó a Europa, a una ciudad importante y en la que quizás la presencia de un Ventrue fuera considerada algo positivo, en el Viejo Continente las tradiciones comienzan a perderse y hay que enseñarle a los jóvenes las antiguas leyes. En un lugar en el que ahora reina el caos y el desorden, ahora, en los tiempos en los que el Sabbat se hace cada vez más poderoso eso es inadmisible.


     Hace un par de meses que llegué a la ciudad y ya comienzo a conocer como se mueve todo en ella, quizás me haga falta un poco más de práctica, pero todo es cuestión de eso. No he olvidado a mi familia, aunque visto obligado a vigilarlos de lejos por las reglas implantadas por los vástagos, de vez en cuando viajó a Nueva York y espió a mi hermana y a mis sobrinos para asegurarme de que se encuentran en buen estado.


Descripción psicológica

     Enrico es calmado, no suele perder los estribos, no le gusta mancharse las manos en asuntos turbulentos de los que no vaya a sacar gran partido. Serio, tranquilo y calculador son las aptitudes que más se podrían destacar en su persona. Le gusta llevarse bien con la gente, aunque no sean de su mayor agrado si esto puede aportarle beneficios, sobre todo si estos beneficios se refieren a la política cainita, en cuanto a ella, Enrico en primera instancia siempre intentará ser amigo o socio de los gobernantes y de los cainitas con poder en la ciudad. Es una persona sociable, sin embargo, en muchas ocasiones se refugia en el silencio, sobre todo si necesita pensar, en momentos tales suele quedarse en su mansión. Enrico no admite las faltas de respeto y es educado incluso con aquellos que no merecen que lo sea, un señor y un caballero en toda regla, le gustan las mujeres jóvenes y no desprecia disfrutar de los placeres carnales. No le gusta parecer demasiado humano ante los vástagos de ahí que no conserve demasiadas actitudes humanas como puedan ser: fumar, comer, ... y si quiere echarse con alguien en la cama será porque es producente para sus negocios, hay cosas que están hechas para el rebaño y ellos son los que deben seguir humillándose. Ha viajado a Barcelona para seguir expandiendo sus negocios al viejo continente, dicen que ahora se trata de un lugar más prolífero incluso que los Estados Unidos. Enrico intentará sacar el mayor beneficio posible del Mediterráneo y de los negocios ilegales.

Descripción física

     Un hombre atractivo, cabeza rapada al 1, tiene entradas, su pelo es oscuro y sus ojos verdes, tiene un agujero en la barbilla y un afeitado apurado. Mide aproximadamente 1'80 y puede pesar alrededor de los 70 kilogramos. Aparenta 30 años aproximadamente. Va vestido con un traje de chaqueta negro, y corbata oscura. Sus zapatos suenan en la sala cuando camina.

Posesiones

     Refugio: Mansión en una zona residencial con un enorme jardín lleno de rosales y una bella vist, se encuentra cerca de la playa y por lo tanto cerca del paseo marítimo, en el jardín se puede disfrutar del olor del mar. Sauna, piscina climatizada o campo de tenis son algunos de los lujos con los que cuenta la mansión de Enrico. Donde quiera que va lleva consigo su reloj de bolsillo de plata y con el nombre de su padre inscrito, éste se lo regalo en su 18 cumpleaños. Pitillera llena de tabaco por si fuera necesario en "un caso de emergencia" (como pueda ser seducir a una humana). Lleva encima algo de dinero en metálico (unas 50000 pesetas, el móvil y alguna que otra tarjetilla de crédito por si fuera necesario. Viaja en su Mercedes yendo a todos lados acompañado por su chófer, si hay algún asunto de negocios va acompañado por su Consigliori.


¿ Camarilla o Sabbat ?

     Camarilla. Soy un ventrue de la Camarilla, respeto las tradiciones, aunque me consta que muchas son saltadas por gran cantidad de vástagos. Intento escalar poder en la Camarilla para ganarme un sitio cuanto más alto mejor.

Puntos Gratuitos

     +4 en VIRTUDES.


     Recursos (5 puntos): He ido adquiriendo dinero con el paso del tiempo.


     Rebaño (2 puntos): Sirvientas y doncellas de la mansión.


     Criados (2 puntos): Mi chófer-guardaespaldas ghoul (vinculado debido a que no puedo permitirme el lujo de que me traicione, de todas formas es de la familia). Consigliori ghoul (de la familia también, el tiempo pasado a mi lado ha hecho que le haga ghoul).


     Fuerza de Voluntad: 2 puntos


     Sire: Lodin


     Name: Enrico Domani


     Nature: Tradicionalista


     Generation:


     Clan: Ventrue