Altas Esferas


Guía de la Camarilla, Tercera Edición



     La Camarilla está dirigida por el Círculo Interior y la supervisión de las Tradiciones y de las polémicas internas corren a cargo de los Justicars y sus Arcontes. Este documento trata sobre todos estos altos cargos de la Torre de Marfil. Aprende sobre ellos...

El Círculo Interior

     El Círculo Interior es una cábala ideal; es un inobservado modelo de "maestro secretos", son muchas las conspiraciones teóricas que habla de ellos. Los Vástagos del Círculo Interior son la pieza entera de la secta que los une, creando Justicars y repartiéndolos de forma balanceada.


     Una vez cada 13 años los más antiguos integrantes de la Camarilla se reúnen para discutir la dirección y los negocios a futuro de la secta. Algunos Vástagos quizás interrumpan la reunión pero solo tendrán voto dentro de la secta los más antiguos. Los pequeños clanes y las líneas de sangre no tienen representación en la reunión y la presencia de otros depende de la tolerancia de los miembros del Círculo.


     Durante este tiempo los miembros de la cábala designan Justicars (repleto de peleas ruidosas, amenazas, negociaciones, y muchas otras habladurías), consideran y determinan la dirección de la Camarilla durante los próximos 13 años, y quien gobernara frente a los amplios problemas de la Camarilla. Muchos creen que los miembros del Círculo Interior continúan carteándose a través de los años, dirigiendo a los Justicars de ser necesario y reuniéndose si las circunstancias lo demanda así. Nadie sabe ciertamente como los miembros del Circulo Interior logran su posición, simplemente sobreviviendo a la madura vejez y ascendiendo a un poder monstruoso.


     Quien comprende el manejo del Círculo Interior intenta seguir siendo de la Camarilla ya que son los mejores para guardar secretos. Se supone que ellos son los mayores de sus respectivos clanes, pero dicha definición está abierta a debate. Algunos creen que la composición del Círculo Interior cambia por encima de los cien años por otro representante del mismo clan o por si encontró la Muerte Definitiva, o en el caso de que entre en letargo o desaparezca. Otros creen que los miembros del Círculo Interior sirven a otras facciones de su clan en su no-vida; los Tremeres por ejemplo sospechan que un miembro de su Concilio de los Siete se sienta en el Circulo Interior, pero como ninguno ha probado la teoría alguna vez, es solo una especulación. Tal secreto en mayor parte es una cuestión de tradición, pero en estas noches se volvió una materia de grave seguridad. Con el asesinato del Justicar Petrodon, los vampiros del Círculo Interior comprendieron que ellos son el último premio, y se arriesga con su no-vidas.


     Pocos Vástagos, hasta los Justicars, saben poco de lo que el Círculo Interior hace con la mayor parte de su tiempo. Muchos creen que ellos permanecen en contacto con los superiores de sus clanes, guardan sus dedos en los cambios dentro del rango y recoge noticias de su justicars para que ellos puedan considerar qué necesidades que se dirigen a la próxima reunión. Con optimismo los vampiros aun creen que el Círculo Interior ocasionalmente entrena a sus jóvenes hermanos, eligiendo un vampiro en particular designándolo como sucesor para la noche inevitable, cuando la silla estará sin ser ocupada frente a la mesa del concilio.


     Aquellos que han despertado la furia del Círculo Interior, y normalmente logra mover de forma espectacular a los mismos, cuando lo agarren le producirán un castigo espectacular. El más impresionante de los castigos el cual le es aplicado a los que figuran en la lista roja es la cacería de sangre a lo largo de mundo. El Círculo Interior quizás llame a los Justicars para agregar más fuerza a la cacería, quién a su vez llama a sus muy variados recursos para perseguir a un ofensor hasta los extremos de la tierra.


Los Justicars

     Los seis vampiros más poderosos son designados por el Círculo Interior para ser sus ojos, oídos, manos y ocasionalmente sus puños. El nombramiento es largo, el proceso como cada clan lucha para poner a un miembro fuerte en quizás la posición más poderosa que cualquier Vástago puede poseer. También en repetidas veces el compromiso gana afuera, pero de vez en cuando el proceso logra su meta declarada y mereciéndolo de verdad, el vampiro poderoso y especializado asciende a las posiciones de Justicar.


     Algunas veces, el compromiso de los candidatos es ignorado, o el Círculo Interior intenta manipularlo. Cualquier acción puede salir al revés, fijaron una posición, ni siquiera aquellos que eran Justicars lo están esperando aun.


     Los Justicars disfrutan un inmenso poder dentro de la sociedad de los Vástagos y a través del tablero de juego de la Camarilla, excepto por supuesto el Círculo Interior. Ellos solo tienen el último poder para juzgar materias que involucran las tradiciones, y así sucesivamente el gran nivel.


     Los Justicars tienen el poder de llamar a Cónclave en cualquier momento, para decidir o para que todos decidan la política de la secta a seguir en caso de problemas.


     Los Justicars no sólo sirven como los jueces austeros y agentes del Círculo Interno. Ellos animan los aspectos sociales de los cónclaves y van hasta los cónclaves del Vástago organizador de la Camarilla así puede encontrarse con otros de su tipo y eso no podría ocurrir por otra parte nunca sin las oportunidades de cónclave. Con su poder, los justicar pueden asegurar que un príncipe demente o despótico está alejado antes de que él haga demasiado daño al populacho, o puede volverse la marea de batalla contra los enemigos de la Camarilla. Una buena o una mala palabra en el momento apropiado del justicar pueden ser mejor que moneda oro, puede que pase a ser un estado para el Vástago de desesperación. En el fin, sin embargo, se consideran justicars con temor y miedo.


     Su ira es terrible, y su poder es inmenso. Ningún Vástago se atreve a negárselos, aun cuando ayuda el vampiro es propia destrucción.


     En la reunión del Círculo Interior en 1998 los Justicars son:

        Brujah: Jaroslav Pascek


        Malkavian: Maris Streck


        Nosferatu: Cock Robin


        Toreador: Madame Guil


        Tremere: Anastasz Di Zagreb


        Ventrue: Lucinde



     Con la excepción de Madame Guil, todos Justicars son nuevos. Lucinde es desconocida en el Hall del poder, pero lleva tiempo largo sirviendo como Arconte. Xaviar, anterior Justicar Gangrel fue él último de su clan que poseyó el título de Justicar.


Los Arcontes

     Los Arcontes son los sirvientes de los Justicars, están dispuestos a actuar cualquiera sea el propósito y la necesidad. El Justicar no puede estar en todos lados donde sea requerido o necesitado, los Arcontes son parte de la jerarquía de los Vástagos durante la misma cantidad de tiempo que lo fueron los Justicars, en los tempranos 1600 ellos no eran oficialmente nombrados, probablemente por el Brujah que debe al origen griego de la palabra. Los arcontes son típicamente elegidos entre los ancillae y los "Jóvenes" Antiguos, quién muestra alguna promesa por sus maniobras en los vestíbulos de poder será seleccionado. Las tenencias de Vástagos fijaron al poste último para con tal, de que sus patrones deseen retenerlos, y el patrón puede volverse la oficina, no la persona que ocupa la silla. En la otra mano, algunos Justicars seleccionan nuevamente un nuevo staff en sus citas. Recientemente el nuevo Justicar Nosferatu, en verdadera rabieta de paranoia, echó a todos los arcontes de Petrodon, incluyendo a Horatius Muir, quien venia sirviendo a Petrodon desde el primer día. Horatius no ha tomado muy bien la pérdida, ni su compañero Arconte, ambos fuera de clan, teme que los arcontes anteriores buscarán venganza repugnante para el insulto.


     No todos los arcontes cruzan dentro del Elíseo con su declaración en manos de la misión de trabajo que le anunció el Justicars. Los Justicars necesitan a menudo observadores u otros trabajadores inmóviles en ciudades problemáticas, y el mejor simplemente aparece con las menores fanfarreas posibles para llevar a cabo su trabajo. Los Arcontes no son lejos removidos de la no-vida de los Vástagos como a sus superiores.


     Muchos son capaces de insertarse ellos mismos dentro de los negocios de la ciudad sin atraer demasiado la atención y poder ganarse la confianza de otros, para que raramente sospechen que sus nuevos compatriotas son muy poderosos. Ocasionalmente, los Justicars escogen a los Arcontes más por las particulares visiones del asunto, su habilidad o su experiencia, donde no siempre se pasea guante en mano con perfil alto. Demasiada protesta trae el aviso de un Justicar que quiere saber lo que un príncipe ruidoso podría estar escondiendo.