RAVNOS E INNOA

Traducción:
Asmodeus - Sociedad Occultae
geryon@teleline.es
La Biblioteca de Cartago
- http://www.dragonmania.com/vampiro


     Las leyendas sobre nuestro fundador [del clan Ravnos] no terminan ni en estas noches distantes. Muchos cuentos son contados acerca del sufrimiento de nuestro fundador a manos de los gaje, de su huida de un enfadado shilmulo y su triunfo sobre los otros temerarios clanes. Aunque estas historias son abundantes, no hay ninguna prueba de su validez. Sin embargo, si un mito se presenta igual que una verdad aceptada, podría explicar las similitudes superficiales entre los clanes Ravnos y Gangrel.


     Tras la partida de Kaen, Ravnos guió a la kumpania con pasión e imaginación. Socorrido por las visiones de su hermana, la familia creció fuerte de nuevo, y Ravnos abrazó a varios chiquillos de entre ellos. Sin embargo, Laetshi no aceptaría los tumnimos de su hermano, y creció como una bella mujer.


     Ravnos y su familia llegó a establecerse ante las puertas de una gran ciudad. Su belleza y majestad rivalizaba con Enoch, pero de las calles manaba un aura de muerte, y los Ravnos sabían que habían encontrado la ciudad de los mulos. Lleno de coraje, los Ravnos establecieron su campamento a las afueras de la ciudad, y se prepararon para aventurarse en la ciudad en busca de la comida y la sangre acumuladas tras sus muros.


     Así pues empezaron a encender sus fogatas, sin embargo, su atención fue arrastrada hacia una joven mujer que había sido expulsada de la ciudad por el shanglo. Joven y bella, parecía como si pudiera haber sido una hija de los Rom, con ojos oscuros y cabellos negros. Varios de los Rom se acercaron a ella, con el joven Ravnos encabezándolos.


     Ellos la llamaron ya que ella estaba maldiciendo a los guardias, quienes no pusieron atención a su veneno. Ella volvió su rostro a los Rom recién llegados, y con recelo observó sus movimientos, y Ravnos la ofreció su hospitalidad. Al principio, la mujer joven frunció el ceño escépticamente, pero cuando vio a los niños jugar en el campamento aceptó la invitación de Ravnos y se unió a ellos.


     Su nombre, dijo, era Ennoia, y ella había estado viviendo en la gran ciudad durante un tiempo hasta que uno de sus amantes, celoso de su infidelidad, había usado su influencia para marcarla como una ladrona y desterrarla de la ciudad. Aunque Laetshi, ahora una mujer madura, desconfiaba de la historia de Ennoia, su hermano estaba profundamente conmovido por su crisis, e impulsivamente la invitó a quedarse entre ellos. Ennoia aceptó, y la ruina de nuestro fundador fue ya asegurada.


     Ennoia y Ravnos se hicieron amigos rápidamente; ella había viajado mucho, como él, ellos gastaron largas noches contándose uno a otro historias de sus viajes. Sus incursiones en la ciudad fueron llenadas con muchas aventuras, pero aquellas historias han sido ya olvidadas. Aunque los otros Rom crecieron cansados de su estancia en la gran ciudad, Ravnos era contrario a marcharse, parecía como si estuviese bajo el hechizo de Ennoia. El tiempo pasó, y la amistad entre Ravnos y Ennoia se transformó en una emoción más profunda, y se convirtieron en amantes. No paso mucho hasta que ella buscase nuestra sangre.


     Como la familia de Ravnos se divertía a las puertas de la ciudad durante tanto tiempo, atrajeron la atención de los amos de la ciudad, los otros hijos de Kaen. Ellos se enfurecieron por los engaños y los trucos astutos de los Ravnos, porque ello era un estorbo para su control sobre los gaje. Cuando sus espías aprendieron que el líder de los gitanos era un shilmulo, ellos se encolerizaron aún más, y establecieron que tenían que matarlo. Estos intentos fallaron, y los mulo sólo podían gritar su furia a las gélidas, poco compasivas estrellas.


     Ennoia, por su parte, también estaba creciendo hastiada de su no-vida con los Ravnos. Como hija de Lilith, no estaba acostumbrada a seguir las órdenes de un hombre, incluso aunque fuera el baro de su familia adoptada. Las semillas de traición empezaron a crecer en su corazón, hasta que una noche ella se aventuró sola en la gran ciudad, para encontrar al mulo que la gobernaba.


     Ella trazó un terrible trato con los antiguos no-muerto; ella les entregaría a Ravnos, y con su muerte, ella sería el nuevo baro. A cambio, ellos recuperarían su honor perdido y el control sobre las gentes de la ciudad. Ella estaba de acuerdo en guiar a los problemáticos gitanos lejos de la ciudad a cambio de su ayuda, y cuando el trato fuese cumplido, se escabulliría del campamento Ravnos.


     Ennoia fue con Ravnos y le habló de un gran tesoro de oro que el shilmulo de la ciudad guardaba en su sala del tesoro. Sería divertido, razonó ella, tomar el oro y esconderlo luego ver a los estúpidos mulo gemir por las murallas de su propia ciudad para encontrarlo. Ravnos, todavía cegado por su amor de Ennoia, accedió a ello.


     Cuando iban a abandonar el campamento, Laetshi apareció ante ellos. Ella aconsejó a su hermano que se quedase; después de todo, el amanecer pronto se alzaría ante ellos. No le haría ningún bien encontrarse atrapado en la ciudad cuando el sol se eleve. Los mulo, dijo ella, tenía muchos espías y agentes leales a ellos, los cuales podrían fácilmente encontrarlo mientras dormía. Ella le recordó los intentos que habían hecho para acabar con él, de las dificultosas escapadas que había hecho en las semanas precedentes.


     "No temas," dijo Ravnos. "Mi destino no termina aquí. Con el amanecer los mulo serán destrozados en su propia ciudad, y estaré despierto y de vuelta en mi vurdon bajo edredones." Y con eso, dejó a Laetshi, y descaradamente se aventuró en la ciudad con Ennoia.


     Tal y como su hermana había temido, Ravnos y Ennoia no regresaron al amanecer.


     Preocupada por la vida de su hermano, Laetshi usó su poderosa Visión (1) para encontrarlo. Y lo encontró, enclavado en el tejado del gran templo, ardiendo por el sol. Su gritó colapsó su mente, y Laetshi lloró, porque sabía que no podría alcanzarlo a tiempo para salvarlo. Ella le alargó su mano, y confortó la asustada mente de su hermano cuando su no-vida se extinguía. Cuando ya toda su sangre fue abrasada, los hermanos se despidieron por su trágica muerte.


     Después de que se fuera, Laetshi secó sus ojos y sus visiones se acabaron --- y un sólo pensamiento pasó a través del frío viento. ¿Dónde estaba Ennoia? Su hermano había sufrido en soledad sobre el tejado; Ennoia no estaba con él. De nuevo, usó su Visión, esta vez para encontrar a la amante, amiga e hija de su hermano. Laetshi la encontró durmiendo tranquilamente, arropada en la profunda oscuridad de la guarida de los mulo, soñando con su vuelta a los Ravnos para tomar su lugar como nueva baro.


     Viendo esto, Laetshi cayó en un frenesí que habría llenado de terror el corazón del más bravo Lupino. Ella destrozó las herramientas que la proveyeron de la Visión; se araño la cara hasta sangrar. Y como los otros juvindo vieron horrorizados, ella quemó el vurdon que Ennoia compartió con Ravnos, profiriendo maldiciones entre las llamas. Y cuando su furia finalmente se calmó, Laetshi contó a los Ravnos lo que había ocurrido, y les instruyó para hacer las preparaciones a lo que iba a acontecer.


     En las noches siguientes, Ennoia dejó las maravillas de los mulo, ensayando la historia con la que ella habría engañado a los otros Ravnos. En su imprudencia, diría ella, Ravnos había llevado los cofres de los vástagos de la ciudad demasiado lejos, y había sido capturado por los secuaces de éstos. Ella había logrado la manera de escapar, encontrando refugio en un granero cercano, donde ella había escapado de la destrucción del sol y de los sirvientes de los mulo. Las últimas palabras de Ravnos habían sido que ella los llevaría lejos de este lugar, como baro, y lideraría a los Ravnos.


     Cuando alcanzó el campamento, sin embargo, encontró rápidamente que su crimen ya había sido descubierto. Fue acorralada por varios hijos de Ravnos, y la llevaron ante la asamblea de los Rom. Presidiendo la asamblea estaban los antiguos que la servirían como sus krisatoria.


     Laetshi lo había hecho bien: Había usado la poca fuerza que le quedaba para convocar a los antiguos de la familia juntos, de manera que ellos podrían aprobar el solakh para Ennoia tan grande como el pecado cometido por ella. Incluso Pujinka (2) había contestado a la llamada, y él sonrió a Ennoia con tanta furia que heló su sangre.


     Y entonces el kris de Ennoia comenzó. Duró toda la noche; las acusaciones de Laetshi fueron duras y detalladas, y Ennoia se encontró incapaz de responder. Cuando la krisatoria empezó a hacerla preguntas, ella encontró sus engaños repentinamente transparentes, sus excusas débiles e inútiles. Laetshi habló de nuevo, revelando las visiones que ella había recibido de la traición de Ennoia a su sire. Impacientándose por su solakh, la asamblea de los Rom profirieron amenazas a Ennoia, que se comportaba desafiante según la ceremonia se celebraba. Cuando la noche estaba terminando, ella empezó a maldecir también a los Rom, hasta que finalmente la krisatoria no fue capaz de mantener el orden.


     De repente, la asamblea de los Rom sintió un gran poder alrededor de ellos, y el silencio se hizo el amo y señor. Ennoia se encontró en un inmenso malestar, cuando ella sintió la presencia de una rabia mayor que la que todos los Rom juntos habían mostrado. Y de las sombras, Kaen avanzó a la luz del fuego. Varios de los Ravnos se inclinaron ante él con las manos en la cabeza, pero toda su furia inhumana estaba centrada en Ennoia, que se estremecía según él iba acercándose.


     En el silencio que se siguió, Kaen señaló a la krisatoria. "No quería ofender," comenzó, "por mi intromisión en esta kris. Tshurka (3) me enseñó bien esta tradición. Vengo a aprobar el juicio sobre esta desgraciada criatura que ha destruido a mi más amado hijo."


     La krisatoria había sido arrojado dentro de la confusión. ¿Quién era este gajo, dijeron, para aprobar el juicio? Nunca antes había ocurrido tal hecho. Empezaron a discutir entre ellos, pero fue la voz de Pujinka la que se alzó, clara y fuerte, sobre la del resto.


     "Soy Pujinka, hermano de Tshurka y baro de los Lupinos," gritó. "Soy el tío de Ravnos, y soy yo el más antiguo entre los Powara. Este mulo es tan padre de Ravnos como Tshurka lo era. Su solakh se establecerá en lugar del mío, porque su furia para con esta mujer es seguramente tan grande como la nuestra."


     La krisatoria se silenció, desde hacía muchos años la familia Powara había hablado tan sólo en privado, dejando todo a un kris. Después de un rato, ellos renunciaron a hablar de establecer el solakh de un extranjero ente ellos.


     Asintiendo a Pujinka, Kaen poco a poco se acercó a Ennoia. Se alejaba temerosa de él, pero el poder de sus palabras la paralizó.. Su voz era muy suave, pero sus ojos traicionaban su salvaje furia. De pie ante ella, Kaen empezó con el solakh de Ennoia


     Eres como una bestia - y en bestia te convertirás. Desnudada estás del amor y lealtad de tu familia; aunque nunca puedas parar tus éxodos, siempre viajarás sola. Nunca de nuevo conocerás la alegría de la compañía. Cuando la rabia te llene, cuando caigas a las tentaciones que te llevaron a llevar a mi hijo a la destrucción, entonces verás algo más que un reflejo. Hecho está, también, el robo de la magia de los Ravnos de tu sangre. En vez de ello, aprenderás a emular al animal que eres. Dormirás en el suelo, como los muertos, para nunca jamás conocer la comodidad de un vurdon. No serás más un Ravnos. Ahora ve, y que sepas que ya no eres nada.


     Cuando Kaen finalizó, Los Rom quedaron enmudecidos, nunca antes habían oído tan terrible maldición. Pausándose sólo para asentir de nuevo a Pujinka, Kaen desapareció en la noche.


     Ennoia gruñó enmudecida por la furia y el horror. Cayendo a cuatro patas como un animal, y con lágrimas de sangre que se deslizaban por su cara, que portaba ya algo parecido a un hocico, huyó silenciosamente hacia el interior de la noche. En las noches posteriores, Ennoia ha extendido se sangre --- y la maldición de Kaen. Una vez del clan Ravnos, vagó por el mundo de tinieblas, la fundadora del clan llamado Gangrel.

Notas del Traductor:

     Primero decir que esto es una historia posiblemente no muy fiable, un cuento se podría decir, que ha sido contado generación tras generación entre los Ravnos, aunque los otros clanes tengan otra opinión distinta de la fundación de estos clanes.


     (1) La hermana de Ravnos, que no fue convertida en una cainita, poseía poderes sobrenaturales (Númenes)


     (2) Hermano del padre de Ravnos, fue convertido en Lupino y líder de los hijos de Sarrath (Caminantes Silenciosos), se enfrentó a Caín (o Kaen) y a Ravnos, tras ser éste convertido en un vampiro.


     (3) Padre de Ravnos. Muerto a manos de unos vampiros.