TREMERE: TIPOS DE TREMERE ANTITRIBU.

Die Tremere haben keine Verräter, die Verräter sind alle Tod.
-Garuda : vorosan@macrosoft.es-


"Desde que White Wolf decidió erradicar a los Tremere Antitribu del Mundo de Tinieblas, se intuía que se preparaba algo grande para el clan Tremere en conjunto. Y sólo para el clan Tremere, no sus insurrectos. Tal vez este texto llegue un poco tarde ahora que no quedan antitribu, pero un servidor piensa que las reglas están para romperlas y que si quieres poner a uno de estos vampiros en TU crónica (pues no la juega otro que tú), pues adelante, yo gustoso estoy de echarte un cable. Una cosa más a tener en cuenta: este no es un texto oficial, se basa en meras suposiciones y desvaríos mentales del autor, por esa misma razón está escrito desde el punto de vista de un estudioso del clan Tremere (un legítimo Tremere)."

Notas de Demetrius Ont sobre los vástagos Tremere extraviados en las largas noches sin fin.

     El aprendizaje es arduo y el camino que lleva al conocimiento no tiene fin, eso fue lo que aprendí en mi época de instrucción como neonato de este nuestro Clan Tremere. Una vez terminaron tan largas sesiones de instrucción, me di cuenta del camino que me quedaba por recorrer, a pesar de lo aprendido, muchas eran las incógnitas que todavía permanecían aferradas en mi mente y muchos los pormenores que me esperaban a la vuelta de la esquina. La percepción de muchas cosas ha cambiado para mí desde entonces. Tal ha sido el caso de mi opinión sobre los antitribu de nuestro clan. Como neonato del clan Tremere me enseñaron a odiar y despreciar a aquellos que habían abandonado la senda que tanto le había costado mantener a nuestro padre de clan. Algo muy lícito creo yo, y más aún para nuestros jóvenes vástagos.


     Pero en mi eterna búsqueda por el conocimiento me vi obligado a deshacerme de tal lastre que, por supuesto, me impedía comunicarme con esos cuyos nombres nos está prohibido perpetuar en nuestra memoria colectiva. Cuando comencé mi estudio sobre los antitribu Tremere, creía que sólo eran ovejas descarriadas temerosas de lo que les ofrecía el clan, vástagos malogrados que no tenían el valor suficiente para afrontar la realidad de su ser. Ahora, pasadas décadas desde que inicié mi estudio creo que los hay con tal perfil, pero también he dado con individuos de lo más variado, desde sanguinarios asesinos sin escrúpulos hasta visionarios ascetas retirados del mundo y desvinculados del clan por sus creencias. Solo espero y deseo que el fruto de mis investigaciones sea visto como un texto imparcial, aunque lo más seguro es que no lo sea. Ya lo dijo mi maestro, podemos acercarnos a la objetividad todo lo que queramos, pero jamás la llegaremos a tocar, ni nosotros ni nadie.

Los Perdidos.

     Normalmente se cree que los antitribu de nuestro clan están cortados todos por este mismo patrón. Vástagos que por lo que sea, mala instrucción, insuficiente arrojo o extrema dejadez en su actitud, han abandonado nuestra protección. La verdad es que tales casos son los más raros, nuestra cuidada selección no permite muchos resquicios por los que puedan colarse individuos de débil voluntad, aunque cierto es que algunos entre nuestro clan prefieren abrazar a humanos sin ningún tipo de ambición o meta para asegurarse así las espaldas (no son pocos los casos en los que el maestro se ha visto superado por el aprendiz). Normalmente ninguno de estos individuos logra, digamos, escapar de las garras del clan. Pero, ¿Qué ocurre si lo consiguen?, y lo que es más importante, ¿Cómo?. La respuesta la encontramos en las filas de nuestro más encarnizado enemigo, el Sabbat. Estos pobres neonatos Tremere que se ven superados por sus deberes, creen ver en el Sabbat su liberación. Nada más lejos de la realidad, nadie les dijo que ser Tremere fuera fácil, pero lo que no saben es que en el Sabbat su situación no va a cambiar.

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     Muchos se convierten en instrumentos de nuestros depravados “hermanos”, los Tzimisce. Les exprimen y extraen de ellos todo lo que han podido aprender de nosotros, se convierten en auténticos esclavos sin ninguna ventaja, ni siquiera cuentan con la protección de sus “manadas”, ya que son despreciados (a pesar de lo que puedan decir ellos) más incluso que los sin clan. Por último, su débil voluntad los condiciona e impide que progresen en sus estudios taumatúrgicos, por lo que muchos de ellos acaban como perros esclavos de los Tzimisce, y lo de perros lo digo en el estricto sentido de la palabra, esa enfermedad que ellos llaman disciplina puede obrar impíos milagros sobre la carne, ya sea muerta o viva. En definitiva, caen más y más en el oscuro pozo del miedo al saber, y cuando lo comprenden, ya es demasiado tarde para ellos. ¿Y que ocurre con los que huyen por su cuenta? Ja, por favor, no subestimes al clan Tremere. No tienen donde esconderse, son presas fáciles para nosotros, aún así les ofrecemos una segunda oportunidad y les recibimos con los brazos abiertos, aunque sin concesiones, el traidor ha de pagar por su traición, sea voluntariamente o no. Si no acepta, bueno, ya se sabe, el artista prefiere destruir sus obras de arte malogradas a permitir que se exhiban en público, de este modo impide que se muestre la fealdad de algunas de sus creaciones. Muchos de estos chiquillos se convierten en cenizas mucho antes de reconocer su error.

Los Salvajes.

     Pocos de los que están fuera de nuestra organización saben de nuestras fuerzas de choque. No te preocupes si no tienes conocimiento de ello neonato, ahora mismo te lo explico. Desde fuera nos ven como a “brujos”, gente dedicada al estudio de oscuras artes, tal es su ignorancia. Por supuesto esto les lleva a pensar que todos los Tremere somos iguales, fuertes en la mente, débiles en el físico. Craso error, algunos ya lo han comprobado en sus propias carnes. Somos nosotros los que tenemos más presentes nuestras carencias, no en vano hubo un tiempo en el que nos tuvimos que enfrentar a los clanes cainitas más poderosos, y el hecho de que permanezcamos aquí prueba nuestra competencia. Volviendo a lo que denomino “nuestras fuerzas de choque”, entre estos vástagos se encuentran los más rudos elementos de nuestro clan, han sido entrenados para hacer frente a cualquier contratiempo digamos físico. No son muy capaces en la taumaturgia, pero sus carencias se ven suplidas en una gran lealtad y, lo que resulta más sorprendente a los “otros”, un gran potencial en disciplinas como Potencia o Celeridad. En más de una ocasión he visto a uno de nuestros hombres lanzar por los aires a un joven Brujah antes de que tuviera tiempo de advertirlo. Son nuestros guardaespaldas y, lo que es más importante, nuestros hermanos de clan.


     Pues bien, todo sería perfecto, si no fuera por que algunos de estos individuos disfrutan excesivamente del uso de la violencia. Pocos son los que reniegan voluntariamente del clan, pero sí los hay que por sus inmaduras y poco meditadas acciones se ven apartados de nosotros. Conocí a dos de ellos hace tiempo. Que eran leales al clan no había duda, solo había un serio contratiempo, sus ansias por demostrar su poder. Se dejaron llevar por la bestia que hay en todo vástago y actuaron de un modo extremadamente violento contra los humanos de la ciudad. Utilizaron lo que habían aprendido de nosotros contra la policía. Coches explotando y humanos realizando acciones que no deseaban hacer (acciones que no deseo relatar aquí por su extrema crueldad), costaron bastante de encubrir bajo el pesado telón de la mascarada. Estos huyeron hacia las Américas esperando encontrar refugio en el Sabbat. Dar caza a sujetos tan depravados resulta un tanto peligroso, mas es fácil dar con ellos dado a la tremenda cantidad de huellas sangrientas que dejan a su paso. Erradicarles ya es otra cosa.


     La aceptación que les brindan en el Sabbat resulta sorprendente, aunque no nos ha de sorprender, ya que los degenerados aprecian por igual la fuerza bruta, los métodos directos, el conocimiento y la sutileza de la taumaturgia. Elementos peligrosos son los salvajes, aunque su arrojo y sed de sangre los condiciona a una no-vida corta. En más de una ocasión mueren diablerizados por aquellos en los que confían, por aquellos que llaman hermanos de manada. Y es que, un animal salvaje lo es tanto para su domador como para el público.

Los Ascetas.

     He aquí uno de los pocos arquetipos de antitribu que es tolerado, en cierta medida, por nosotros. No ha huido del clan, más bien se ha ido apartando de él poco a poco. ¿Qué por que son tolerados? No seas necio neonato, el conocimiento que poseen no debe perderse. Deja que tus mayores estimen si vale la pena el riesgo de que caiga en manos de otros. Por lo general estos se recluyen en lugares apartados de la sociedad una vez han alcanzado la golconda. No hay muchos de ellos, y no todos se consideran verdaderos antitribu, simplemente se sienten desvinculados del clan. Todavía no tengo clara su posible relación con el Inconnu, pero lo que sí puedo decir es que debo gran parte de los datos que incluyo en mis estudios a uno de ellos. Toléralos a la vez que recelas de ellos, mantén a los demás apartados de estos y su conocimiento, como quien pone un valioso libro en la parte más alta del estante para evitar que sea ojeado por los que realmente no lo buscan.

Aquellos que Caminan entre las Tinieblas.

     He aquí una muestra de la necedad y la pedante actitud de los que creen haber encontrado un saber oculto sin parangón. No te debe quedar la menor duda de que un infernalista es un autentico estúpido. O por lo menos lo era en el momento en que realizó el pacto con la criatura oscura, diablo o lo que fuera (algunos los llaman “umbroles”). A partir de ese momento será cualquier cosa menos libre. Cuídate de estos que están mancillados por las oscuras artes, pues no quieren otra cosa que librarse de lo inlibrable, y no dudarán en ningún momento en arrastrarte con ellos, pensando que consiguen una nueva alma para su señor, esperando que este rescinda su contrato. Infelices, el tiempo corre a favor del diablo, y cuando más le dan más poderosa se vuelve la ligadura que los ata a él. A estos descerebrados no los aguarda otra cosa que las llamas del infierno y una eterna esclavitud. Pocos son los que pueden ocultarse ante nosotros, por ello se refugian bajo el ancho manto del Sabbat ofreciendo sus servicios y conocimientos a sus líderes. Trepan rápidamente a lugares de importancia y son reconocidos por todos los miembros de la salvaje secta. Pocos entre ellos, incluso sus vanagloriados y temidos inquisidores, llegan a sospechar de la atroz verdad. Un Tremere infernalista es para nosotros una aberración que no debe existir, es como tener una panadería e ir a comprarle el pan al supermercado de al lado. Si sirven al diablo, que vayan a servirle al infierno. Nosotros ya tenemos suficiente con lo que hay en la Tierra.

Los Hijos de la Violación.

     A estos antitribu los llamo así por que se tratan de los chiquillos de aquellos que una vez renegaron del clan. A pesar de que la sangre Tremere corre por sus venas, o mas bien se coagula en ellas, no saben prácticamente nada del clan. Sus sires los abrazaron por cualquier razón, necesitaban un aprendiz, esclavo, ayudante, lo que fuera. No reciben una instrucción apropiada y sus tendencias pueden decantarse rápidamente por el infernalismo ya que sus maestros nunca les enseñan lo suficiente, ya sea por temor o desconocimiento. No obstante estos son los que más introducidos se encuentran el la estructura del Sabbat, ya que han nacido por y para él. Es por eso que son aceptados como un miembro más y por eso son los que más difícil nos resulta cazar. Una fiera entre fieras ya no se distingue tan fácilmente.

La voz del poder.

     Aquellos cuya mayor debilidad es la impaciencia caen pronto en el error de abandonar nuestras filas en busca de fortuna. Su espera a que llegue su “día de gloria” en nuestro clan se les hizo eterna, y su insondable ambición les arrastró a su propia desgracia. Básicamente son unos inadaptados, como todos, pero cuidado, no los subestimes. A pesar de que un gran numero de estos insurrectos cae en la garras del infernalismo, no nos temen y harán cualquier cosa por conseguir el poder que creen les ha sido negado. De todos los antitribu, estos son los que más enemigos se ganan, los que más corta no-vida tienen y los que hay que eliminar con la mayor rapidez posible. Según un cuaderno que sustraje a uno de estos individuos tras purgar su alma, los Setitas se encuentran detrás de la mayoría de estos traidores. Creen haber nacido para mandar y no aceptarán lo contrario. Anteponen su persona a la seguridad del clan y si no consiguen lo que desean, lo abandonan como quien abandona una prenda de invierno en verano. Tal actitud no puede quedar sin castigo por nuestra parte. Ningún hijo es más querido que otro en el clan Tremere, perjudícalo y no merecerás el nombre que llevas ni la sangre que te da poder.


     Hay más, desde luego, pero todos ellos se pueden incluir a la vez en uno o varios de estos que ya se hallan clasificados. Que os sirva de algo, y cuidad de vuestras espaldas neonatos.