VENTRUE: ESTRUCTURA.

     Algunos acusan a los Ventrue de conservadores. Los Ventrue dicen que ningún otro clan premia como ellos la iniciativa. Los otros clanes dicen que sólo cuando las presiones externas no dejan otra alternativa.


     Ambos bandos tienen parte de razón. Pero esta dicotomía no preocupa al clan, se muestran orgullosos por lo que consideran pragmático. Por lo que a ellos respecta, la prueba del derecho de un vampiro a ostentar el poder está en el hecho de que ese vampiro ya lo tiene. Esta actitud se extiende a la propia posición del clan dentro de la sociedad vampírica. El hecho de que los Ventrue dirijan demuestra que merecen dirigir. Aunque esto signifique convertirse en el faro de los ataques de Anarcas, Sabbat, etc, también significan mejores zonas de caza, riqueza, etc.

Estructura del clan

     El clan carecía de estructura en sus primeras noches, pero todo cambió con la destrucción de Cartago.

El Senado

     Bajo la dirección de Camilla, los miembros más prominentes del clan comenzaron a marcar la política del clan. En un principio el senado (nombre que recibió la organización) era pequeño, pero creció con velocidad. El grupo, abierto a todos los Ventrue con algo de control sobre los humanos, tomaba sus decisiones de forma bastante democrática. Al mismo tiempo para hablar que los demás y un voto por vampiro.


     Las discusiones solían versar sobre el rumbo del clan. Parecía que cada vez que el senado se reunía era para debatir una nueva amenaza contra las Tradiciones y una y otra vez terminaban acordando que los Ventrue debían involucrarse más profundamente en los asuntos del resto de la Estirpe.


     Por supuesto, se encontraron con oposición. Ventrue notables como la historiadora Ea Adapa trataron constantemente de devolver al clan a su misión original, pero ni ella ni sus aliados tuvieron mucho éxito.


     Otros clanes descubrieron lo que los Ventrue habían logrado por medio de los senados, pero no tuvieron más suerte que Adapa a la hora de detener su influencia. Este éxito, sin embargo, dejó patente la desunión del clan.


     Al mismo tiempo que cada uno de los Ventrue aumentaba su influencia por el mundo, el senado se ocupaba cada vez más de su papel secundario, resolver las disputas entre los clanes. Los Ventrue comenzaron a vender votos a otros Ventrue. Luchas insensatas por el poder se sucedían. Y tras la desaparición de Camilla, el senado se descompuso en diversas facciones enfrentadas.

Clanes dentro de los clanes.

     Tras la caída del Imperio romano de Occidente tuvieron que pasar más de 200 años antes de que se convocase un nuevo senado. Ninguna estructura llenó el vacío dejado, y en su lugar se formaron los subclanes.


     Los Sires colocaban a sus Chiquillos en puestos de gran poder y a cambio esperaban que estos les apoyasen en el futuro. Por tanto, un vampiro bien situado no tenía más que atraer a su lado a alguno de estos Sires para convertirse en el vampiro más poderoso en kms a la redonda. Estos pequeños bastiones no solían durar más de unos pocos siglos.


     Algunos empleaban este sistema de forma diferente. Estos se quedaban por encima de las manipulaciones de otros Ventrue, formando alianzas clandestinas con el que ostentase el poder en aquel momento. Cuando este declinaba buscaban a otro. Aunque todos los Ventrue creían compartir una misma visión, cada vampiro se concentraba en una parcela específica. Este retal cuasi-feudal se convirtió en la única estructura permanente de los Ventrue hasta la formación de la Camarilla.

Las órdenes ocultas.

     Las carencias del sistema Ventrue se hicieron patentes tras la formación de la nueva secta. Para proporcionar el liderazgo que los Ventrue creían su deber ostentar, el clan debía permanecer unido. Los viejos jugadores, muchos habían ayudado a crear la Camarilla, comenzaron a reunirse en secreto por toda Europa. Para ocultarse del resto de la Estirpe, rodearon estas reuniones de todo el misterio del que fueron capaces.


     Crearon así una serie de órdenes y sociedades secretas, cada una radicada en una ciudad determinada. Al principio estas órdenes se establecieron sólo en las ciudades más grandes, y sólo los principales Ventrue de cada ciudad conocían a los miembros de las demás ciudades. El resto del clan podía asistir a las reuniones para ganarse la confianza de los dirigentes. La única manera era convertirse en vasallo del dirigente del lugar o amigo de un dirigente de otro.


     La mayoría de los vampiros nunca comprendieron las motivaciones de sus líderes, pues sólo estos veían la situación con perspectiva. Alguna de estas órdenes locales apenas se reunía, mientras otras lo hacían regularmente. Algunas tomaron caminos políticos, mortales o vampíricos, otras tenían metas más variadas, en algunos casos se trataba de agrupaciones cuasi-místicas o religiosas, mientras que no pocas se dedicaban únicamente a aumentar el poder de sus dirigentes.


     Por ejemplo, una de las ramas giraba alrededor de un carismático líder llamado Pétalo, que creía que el clan debía desempeñar un papel aún más prominente en el control de los mortales. Como símbolo de su lealtad hacia él y de su desprecio hacia estos, sus seguidores convirtieron la orden en una parodia de la iglesia, con ritos y ceremonias propias. Tras la misteriosa desaparición de Pétalo tras una tormenta en Bruselas, sus seguidores culparon a los ancianos del clan. Cuando los dirigentes Ventrue trataron de poner a las difamaciones, descubrieron que el Sabbat se les había adelantado y que todos los miembros supervivientes de la rama de Pétalo se habían unido a la secta.


     A pesar de los variados objetivos y carencias ocasionales de cada una de las órdenes, estas cumplieron algunas funciones muy importantes. No sólo permitieron al clan actuar con un mínimo de unidad, sino que también proporcionaron a los Ventrue más jóvenes la posibilidad de aprender y ascender sin tener que enfrentarse directamente a sus superiores. Cada orden actuaba con bastante independencia, pero sus dirigentes colaboraban en la medida de sus posibilidades. También tenían en cuenta los deseos de sus subordinados, sin llegar a sentirse constreñidos por los deseos de los Ventrue menores.

La directiva.

     Las órdenes ocultas siguieron en pie durante casi 500 años, pero ni siquiera ellas se vieron capaces de estar a la altura de los tiempos. Mientras los Ventrue se extendían por Asia, Afrecha y América, descubrieron que la naturaleza encubierta de las órdenes perjudicaba el crecimiento del clan. Muchas de las órdenes, especialmente las más jóvenes, salieron a la luz. Al hacerlo, permitieron que otros Ventrue, y hasta otros Vástagos, estuviesen al tanto de sus asuntos.


     Las órdenes se vieron dominadas por grupos de vampiros poderosos en vez de líderes solitarios. Además, a la vez que el clan iba tomando interés en los asuntos mortales las órdenes comenzaron a adoptar una estructura empresarial.


     Hacia finales del siglo XIX varias órdenes habían emergido como juntas directivas, teóricamente dedicadas a asegurar el éxito de todos los Ventrue y, a través de ellos, de todos los vampiros. Hoy en día el clan dispone de una directiva en casi todas las ciudades grandes del mundo occidental.


     Algunas pueden no disponer de más de dos o tres miembros, pero todas sirven al mismo propósito: asegurar que el poder y la influencia del clan no dejen de crecer. Las juntas directivas se reúnen el primer martes de cada mes, y se espera que acudan todos los Ventrue de la ciudad. El Consejo de Administración se reúne en muy pocas ocasiones, pero sus miembros se encuentran en contacto permanente.