DEMONIOS

NUESTRO NOMBRE ES LEGION...

     Aunque la Iglesia impone como la verdad única la teoría de que así como hay un Dios hay un Diablo, quienes buscan los misterios del mundo han descubierto que parece haber tantos diablos como personas que creen en esta fuerza del mal. ¿Acaso es el Diablo un mentiroso tan extraordinario que puede aparecer de muchas formas distintas, o se equivoca la Iglesia? No hay una respuesta simple a esta pregunta, pero es posible examinar varias opciones.


     CAIN y SATAN


     La maldici6n de Caín nace de la misma oscura soberbia que movía a Lucifer. Algunos humanos han argumentado que las imágenes humanas y las historias de Satán son meramente pálidos reflejos de la historia de Caín. Los satanistas Cainitas esperan que Caín libre una guerra contra el Dios que le condenó, y entonarán alabanzas cuando despierte de su sueño milenario.


     LiLITH y SATAN


     De acuerdo con la tradición, Lilith, la madre de los vampiros, fue expulsada del Edén antes de la creación de Eva, convirtiéndose en la esposa del Diablo y dando a luz muchos monstruos. Algunos vampiros ancianos dicen recordar historias en las que Lilith es representada como la madre de todos los sobrenaturales... fue la primera maga, enseño a los hombres lobo a cambiar de piel e incluso trato con las hadas y los muertos sin reposo.


     Lilith es venerada como la madre de los vampiros, la entidad que despertó a Caín a sus oscuros poderes. Si es o no una representante de Satán es algo que los Cainitas mas estudiosos discuten acaloradamente, buscando sin cesar fragmentos del Libro de Nod y del legendario Testamento de Lilith. Algunos ancianos hablan de un tiempo en el que Lilith era igual a Jehová, y dicen que estos legendarios manuscritos contienen antigua magia perdida en el tiempo. Un Cainita que encuentre estos documentos perdidos puede conseguir acceso al poder de los dioses... o simplemente ser otro ingenuo peón en los juegos de la Yihad.


     SET y SATAN


     Los Seguidores de Set conocen muy bien los trucos de los demonios; de hecho, suelen usarlos para sus propios propósitos. Esto no quiere decir que los Setitas sirvan al Infierno. Las leyendas del clan dicen que Jehová, Cristo, Ala y todos los demás dioses no son sino adornos para entretener y pacificar a la humanidad, y que los diversos diablos son simples pesadillas para asustar a los mortales. Están consagrados a su señor Set y no dejaran que se les aparte de su camino.


     EL WYRM


     Los paganos del norte de Europa (y, si hay que creer en las historias de quienes han viajado por África y Asia) adoran a un gran dragón o serpiente al que llaman Vermis Magnis. Para los cristianos, es meramente uno de los aspectos de Satán, como la serpiente, pero han surgido algunos rumores inquietantes entre los vampiros que tienen sus dominios en las heladas tierras del norte. Los extraños adoradores de Vermis Magnis descienden a pozos cavados en la tierra, donde comulgan con espíritus y otros seres mas extraños. Se les enseña a ponerse y quitarse la piel del lobo, y aprenden mucho secretos de Taumarurgia Oscura. Muchos antiguos se ríen de estas historias, pero corren rumores por todo el norte de Inglaterra según los cuales los bárbaros pictos han cruzado sus fronteras y se dirigen al sur. Los Cainitas con dominios en la zona han pedido ayuda a sus compañeros de clan, y parece que algo malévolo se esta agitando allí.


     ...PUES SOMOS MUCHOS


     Ningún humano puede enumerar todas las fuerzas del Infierno. Aunque los magos vulgares buscan y acopian nombres y rangos de demonios como si fuesen tesoros, es una tarea inútil. Quienes han explorado el lado oscuro del mundo creen que no hay solo un Infierno, como afirma la Iglesia, sino innumerables niveles de condena y sufrimiento. Para la mente medieval, el Infierno no es un lugar estructurado con reinos de castigo diferenciados, sino un negro vacío que los Ángeles Caídos y los demonios han convertido en su morada.


     LUCIFER


     Lucifer es el primero entre los Ángeles Caídos. Encabeza la rebelión en el Cielo y continua luchando contra todo lo bueno que hay en el mundo. En el Libro de Job se le representaba como un servidor de Dios enviado a poner a prueba a la humanidad. Según la Iglesia, fue Príncipe del Mundo hasta que Cristo estableció una nueva alianza con el hombre. Desde entonces, pasó a ser el Adversario, violentamente contrario a la obra del señor y librando una batalla que sólo se resolvería el día del juicio. Su nombre en el cielo era Samael, el ángel de la luz; tras su caída se convirtió en Lucifer, y también se le ha llamado Abaddon el Exterminador y Apollyon, el ángel del Pozo sin Fondo.


     En épocas pasadas estuvo a cargo de la Tierra y la Humanidad, pero con la llegada de Cristo y la nueva alianza de Dios fue derrocado y condenado al Infierno. En el siglo XII, la gente ha aceptado que Lucifer es el enemigo de Dios y el hombre, consagrado a devastar la Tierra. Afortunadamente, está aprisionado en el Infierno hasta el fin del mundo.


     La idea de Lucifer como antihéroe, como figura prometeica digna de compasi6n o incluso de elogios, no aparecerá hasta el siglo XVII. En el mundo del Medievo oscuro es el enemigo definitivo, el demonio despiadado que busca pisotear con sus pezuñas hendidas todo cuanto es bueno. No puede entrar en el mundo, y recurre a sus sirvientes, los príncipes del Infierno, para que hagan su trabajo por el.


     EL ANTICRISTO y EL FIN DELMUNDO


     Llegara un tiempo en el que Lucifer sea libre para ejercer su voluntad sobre el mundo. Será el Fin de los Días, anunciado por la llegada del Anticristo. Este será la antítesis de Cristo, un hombre con absoluto dominio sobre el poder del mal, en quien Satán pondrá toda su fuerza y confianza. No será un demonio, ni el hijo del Diablo, sino un hombre normal que buscará entregar el mundo al Infierno.


     De acuerdo con la leyenda nacerá (o quizás haya nacido ya) en la ciudad de Chorazin, y se elevará hasta la grandeza gracias a su inteligencia, su porte majestuoso y la justicia. Unirá a las facciones cristianas enfrentadas y se proclamara a la vez Papa y Emperador, dirigiendo a las fuerzas de la Cristiandad en una gran Guerra Santa para acabar con judíos, musulmanes y paganos. Su imperio unirá el mundo entero, y se le verá como el nuevo Mesías.


     Pero todo será una mentira: sumirá después al mundo en una era de devastación que durará mil años, una era en la que toda esperanza quedara extinguida y los vivos envidiarán a los muertos. Se dice que su reinado acabará cuando el agotado mundo suplique un final para su dolor. Cristo volverá con todo su poder, y la historia terminará con el día del juicio. Ese día será el último, y todas las almas serán llevadas ante el trono de Dios. Aquellos cuyos nombres figuren en el Libro de la Vida llegarán a un nuevo Cielo y unas Tierra libres de pecado; los demás serán expulsados para siempre.


     Los satanistas creen que el resultado de esta batalla final está por decidir, y que sus amos pueden ganar y ensalzarles como señores del mundo. Los Cainitas cuchichean acerca de sus propias leyendas, conservadas en el Libro de Nod desde los tiempos de Enoch, según las cuales el mundo será entregado a sus mayores la Noche de la Gehena: los únicos muertos que se alcen serán los Antediluvianos, que se alimentaran de sus chiquillos, fundando un imperio de sangre que durará mil años. Tras este milenio no habrá juicio final, sólo los rescoldos del sol moribundo iluminando un mundo vació y roto en el que se alzarán para siempre las ciudadelas de los antiguos.