RELATOS DE TERROR y MISTERIO

AUTORES NOVELES: Tony García
EXTRAÑAS ALUCINACIONES


     La periodista Helen Osword recibe la visita de un extraño hombre vestido de negro en su casa durante la noche del 10 de julio de 1996:


     Helen Osword: (El teléfono suena en su casa y ella lo coge) ¿Hola?


     Al teléfono: hola, Sra. Osword, soy de la Organización Nacional de Investigaciones OVNI, querría tener una entrevista con usted sobre su reciente "encuentro" para nuestra próxima edición, ¿estaría usted interesada?


     Helen Osword: sí, ¿cuándo querría que fuera la entrevista?, cualquier momento es bueno para mi.


     Al teléfono: muy pronto, llego en un momento. (cuelga)


     Helen Osword: ¿como?... (se escucha llamar a la puerta) (Helen se acerca y ve por la mirilla a un hombre vestido de negro con un coche negro Delta 88 aparcado enfrente) ¿quién es?


     Mr. Black: soy Clinton Black de Organización Nacional de Investigaciones OVNI, mi gente me ha dicho que estuvieron con usted.


     Helen Osword: (abre la puerta) ¿cómo?, ¿ahora mismo?, ¡ si acabo de colgar el teléfono ! Además yo no recibí antes ninguna visita de sus hombres. Usted es el primero que se me presenta.


     Mr. Black: quizás esté demasiado cerca su ciclo de sueño, puedo volver para otro día.


     Helen Osword: no, no, entre. (Black entra directamente al salón. El hombre vestía con un traje completamente negro, perfectamente planchado, con la raya del pantalón también perfecta, con sombrero y zapatos también negros, pero la camisa era de un blanco inmaculado. Por su aspecto parecía que era el empleado de una funeraria) ¿Quiere algo de beber. Soda, café?.


     Mr. Black: agua estaría bien.


     Helen Osword: (Trae un vaso de agua para Black y uno de soda para él. Al quitarse el sombrero, el hombre era completamente calvo y no tenía ni cejas ni pestañas. Su palidez era cadavérica, y durante la conversación, se frotó los labios que eran de color rojo brillante con los guantes, llevándose con ellos el color, igual que si los llevase pintados) Bien, ¿qué quería saber?


     Mr. Black: mi gente querría saber qué creyó ver exactamente a las 2:19 am de la noche del 7 de Julio, séptimo mes del año 1996 después de Cristo.


     Helen Osword: bien, yo se que vi un OVNI, estaba a unos 30 pies de distancia y era algo parecido a lo que se ve en "Space Patrol Comics". Apareció detrás de la colina en la que yo había acampado y salió disparado hacia el cielo. Tenía mi cámara y le hice unas fotos antes de que desapareciera. No era un helicóptero, ni un globo y definitivamente no era de la Tierra. Tuvo que ser una nave de otro planeta.


     Mr. Black: ¿y no podría ser cualquier otra cosa?, su gobierno mantiene muchos secretos ocultos a los ciudadanos, quizás fuera simplemente un nuevo tipo de avión en pruebas. Pudo ser fácilmente un sueño inducido por un mal trozo de comida. Quizás fuera el juguete de un niño que tomó por error como un avión.


     Helen Osword: mire, yo sé lo que vi, ¡y no era un juguete!, tengo fotos, no fue un sueño, y seguro que no pertenece al gobierno, ¡ellos no tienen ese tipo de tecnología!


     Mr. Black: ¿seguro?, ¿no podría ser un fenómeno de otro tipo?, los Humanos saben lo pequeño que es el mundo y no podemos rechazar la posibilidad de que se tratase de un fenómeno de la naturaleza. Sus sentidos pueden engañarle, especialmente si ha ingerido intoxicantes.


     Helen Osword: ¿qué intoxicantes?, ¿de qué está hablando?


     Mr. Black: intoxicantes como el que está ingiriendo ahora. Creo que lo llaman "whisky"


     Helen Osword: ¿qué?, ¿está usted ciego?, esto es soda ¿ve? (Helen alza el baso y se sorprende al ver ve que ahora está lleno de whisky) vaya... ¿cómo lo ha hecho?


     Mr. Black: yo no hice nada, usted me ofreció liquido fermentado cuando entré.


     Helen Osword: ¡no lo hice!, traje un baso de soda para mi y uno de agua para usted ¿ve? (mira al baso de Mr. Black que ahora contiene leche). Espere un momento, ¡yo le traje agua!


     Mr. Black: no, yo le pedí lactosa. Escuche la conversación que tengo grabada. (saca una grabadora, rebobina la cinta y la pone en marcha)


     Casette: "Helen Osword: ¿puedo traerle una bebida?, ¿whisky quizás?, odio beber solo."


     Casette:" Mr. Black: leche estaría bien" (Black para la grabación)


     Helen Osword: creo que voy a perder la cabeza.


     Mr. Black: ¿hacemos una pequeña prueba?, cierre los ojos.


     Helen Osword: ¿por qué?


     Mr. Black: es una prueba para que vea cómo sus sentidos pueden engañarle.


     Helen Osword: (reticente) vale..., ya están cerrados.


     Mr. Black: ahora dígame, ¿tengo barba?, ¿de qué color son mis ojos?


     Helen Osword: venga ya. Está perfectamente afeitado y sus ojos son marrones. (abre los ojos y ve como de ahora Mr. Black tiene perilla y ojos verdes). ¿cómo...?


     Mr. Black: como que falló. Ha estado ingiriendo intoxicantes - aunque se lo niegue - y posiblemente los estuvo ingiriendo la noche de su "encuentro". Ahora estoy seguro de que sus fotos serán falsas. Usted se equivoca, vio el juguete de un niño, y no lo olvidará cuando le pregunten mañana. Por su propio interés dirá que vio el juguete de un niño.


     Helen Osword: Usted es uno de ellos, ¿verdad?, uno de esos Hombres de Negro. (suena el teléfono, Mr. Black le echa un vistazo y éste para en mitad de la llamada)


     Mr. Black: Usted aún no ha logrado despertarse de su estado de inconsciencia.


     Helen Osword: No entiendo.


     Mr. Black: Le recomiendo que visite a un psicólogo. Pero ni se le ocurra explicarle nuestra conversación. Esto es confidencial. Mi nombre es mister Black, y ahora debo irme.


     Mr. Black se encamina a la puerta que se abre delante de él y se cierra tras de sí. Helen va hacia la puerta e intenta abrirla pero no puede, cuando lo logra ya no puede ver rastro de Mr. Black ni de su coche.


     Alarmada por el incidente, la periodista Helen Osword intenta localizar la "Organización Nacional de Investigaciones OVNI" a la que el "visitante" decía pertenecer, llegando al resultado de que tal institución no existía.


     Al teléfono: Operadora, ¿dígame? (voz de mujer)


     Helen Osword: Hola. ¿Me puede contactar con la línea telefónica de la Organización Nacional de Investigaciones OVNI, por favor?


     Al teléfono: Sí. Espere un momento. Aunque esa organización no me suena. (Dice extrañada la operadora. Helen escucha a través del teléfono como la operadora teclea por una computadora)


     Al cabo de unos segundos:


     Al teléfono: Lo siento. No le puedo contactar con la Organización Nacional de Investigaciones OVNI porque sinceramente no existe dicha organización.


     Helen Osword: (perpleja) ¿Esta usted segura? Debe haber algún error.


     Al teléfono: No, señora. Nuestra base de datos guarda todos los teléfonos de instituciones gubernamentales y no gubernamentales. Siento decepcionarla pero no me aparece nada sobre esa organización.


     Helen Osword: No se moleste. Gracias de todas formas. (cuelga)


     Ella se sorprende y suspira agonizadamente porque al girarse se encuentra de nuevo cara a cara con el hombre de negro que hacía escasos minutos le había visitado.


     Mr. Black: Vaya, usted me ha decepcionado.


     Helen Osword: (confusa) ¿Pero cómo ha conseguido entrar? ¡No he escuchado que se abriera la puerta!


     Mr. Black: He estado escuchando su conversación con la operadora.


     Helen Osword: ¿Y que ha estado escuchando? Sí, he comprobado si existía esa organización pero en realidad es una farsa. ¿Por qué me ha engañado? ¿De dónde es usted? (irritada)


     Mr. Black: No se irrite. Sabe, creo que le haré un gran favor a usted. (Dice fingiendo estar preocupado)


     Helen Osword: ¿Qué favor? (De repente él forcejea a Helen para que caiga al suelo) ¿Qué me está haciendo?


     Mr. Black: (le susurra al oído) Le llevaré ante un psicólogo, Sra. Osword. (Él comienza a estrangular a Helen. Ella intenta gritar pero no puede. Él deja de estrangularla pero recurre a dormirla mediante un pañuelo mojado que contiene un somnífero)


     Helen nota como sus ojos comienzan a debilitarse y poco a poco se van cerrando. Todo se vuelve oscuro y cae en un profundo trance de somnolencia.


     De repente ella se despierta sofocada de la cama como si de una pesadilla se tratara. Se da cuenta que está ingresada en un hospital. Ella apreta un botón de emergencia, que se encuentra en una mesita, para avisar a alguien para que puedan atenderla. Una alarma comienza a sonar sin cesar.


     Al cabo de unos segundos se presenta en la habitación una enfermera y se sorprende al comprobar que Helen ha logrado despertarse.


     Enfermera: Oh, Sra. Osword. Por fin. Ha logrado despertarse. Se lo comunicaré a la Dra. Ratched.


     Helen: Sí, pero... (la enferma se marcha y ella se queda con las palabras en la boca, sin poder intervenir, sola, reposando en la cama)


     Ella se extraña de cómo ha llegado hasta ese hospital. Ella cree que la única causa de que estuviera ahí fuera por culpa del hombre de negro que la visitó. Pero ella tiene una sensación extraña, como si se hubiera despertado de un sueño, de una pesadilla que no llega a ser real.


     La puerta de la habitación se abre y se presentan varios enfermeros ante Helen. Uno de los enfermeros interviene para hablarle:


     Enfermero1: Sra. Osword, la Dra. Ratched desea verle para saber cómo está.


     Helen Osword: No sé como estoy, que me ha pasado, porque he llegado a este hospital. Lo único que sé es que estoy confusa.


     Enfermero1: No se preocupe, la Dra. Ratched le aclarará sus dudas. (Uno de los enfermeros acerca una camilla hacia la cama donde reposa Helen)


     Enfermero2: Incorpórese y túmbese en la camilla, Sra. Osword. (Helen asiente y hace lo que le piden) Bien, ahora le llevaremos hacia la consulta de la Dra. Ratched.


     A lo primero la camilla que conducía el enfermero iba a un ritmo normal pero Helen notó minutos después, comprobando que cada vez el ritmo de la camilla se iba acelerando más.


     Helen Osword: Tranquilícese, no hay prisa. (La camilla se detuvo)


     Enfermero2: Bien. Ya hemos llegado. Bájese de la camilla, por favor.


     Otro de los enfermeros se adentra a la consulta de la Dra. Ratched. Helen oye algo de conversación entre el enfermero y la doctora. El enfermero sale de nuevo y le comunica a Helen que ya puede entrar.


     Enfermero3: Sra. Osword, ya puede entrar a la consulta.


     Todos los enfermeros abandonan a Helen, es entonces cuando ella se queda pensativa como dudando de si entrar o no a esa consulta. Tras pensárselo, ella decide entrar golpeando la puerta débilmente dos veces seguidas.


     Dra. Ratched: ¿Sí? Adelante puede entrar. Estoy libre para usted, Sra. Osword.


     Helen entra a la consulta y se incorpora en un asiento ante el escritorio de la doctora.


     Dra. Ratched: Siéntese y acomódese. Bien. ¿Por dónde comenzamos? Tal vez usted tenga preguntas para yo responder. Adelante, le escucho.


     Helen Osword: Gracias. Lo primero de todo, ¿a que día estamos?


     Dra. Ratched: Hoy es 8 de julio de 1996.


     Helen Osword: Ah, vale. ¿Y se puede saber el porqué estoy en este hospital? (dice algo indignada)


     Dra. Ratched: Ha sufrido un estado de inconsciencia que le ha llevado a un coma débil.


     Helen Osword: Ya. ¿Pero cuál ha sido la causa de eso? (su voz se altera cada vez más)


     Dra. Ratched: Relájese. Pues la verdad ese misterio no ha estado resuelto, Sra. Osword. Lo único que sabemos nosotros es que usted fue hallada en estado de coma, en medio de una carretera rural del condado de Ohio, cerca de la capital, Lancaster.


     Helen Osword: ¿Qué? ¿Y quién se encargó de trasladarme a este hospital?


     Dra. Ratched: Unos hombres que decían que eran compañeros suyos del trabajo se encargaron de trasladarla a usted. Lo que explicaron fue que usted había ingerido demasiados intoxicantes y que tenía alucinaciones hasta llegar al punto de sufrir combulsiones violentas que le ocurrieron en esa carretera rural.


     Helen Osword: (sorprendida) No me lo puedo creer. Esos hombres son unos farsantes. Ellos deben de ser la causa de que yo esté en este hospital. ¿Cómo iban vestidos?


     Dra. Ratched: Todos iban con un mismo uniforme de color negro.


     Helen Osword: Son ellos. Estoy segura. (dice fríamente)


     Dra. Ratched: ¿Cómo puede mostrarse usted tan segura?


     Helen Osword: Tengo la intuición de que esos me hicieron algo, algo que me es imposible recordar, que debe de ser la verdadera causa que me ha conducido hasta aquí.


     Dra. Ratched: A veces las corazonadas nos pueden mostrar percepciones que nos conducen hacia la verdad, pero a la vez pueden ser muy arriesgadas.


     Helen Osword: Son como los deja-vu, pero no llegan a serlo.


     Dra. Ratched: Sra. Osword le puedo ayudar. Pero antes escúcheme para que esté convencida de aceptarlo o no.


     Helen Osword: De acuerdo. (interesada)


     Dra. Ratched: Puedo hacerle a usted una sesión de hipnosis para que de alguna forma u otra pueda recordar lo que supuestamente cree usted que le hicieron esos hombres. Y pueda explicarlo delante de mí a la misma vez que está en estado de hipnosis, pudiendo visionar los hechos que le ocurrieron la madrugada del 7 de julio de 1996, ayer. ¿Acepta o no lo acepta? Helen Osword: Me parece interesante, Dra. Ratched. Pero yo nunca he pasado por esto. (dice preocupada)


     Dra. Ratched: No se preocupe. Yo le daré consejos y le guiaré. Confíe en mi.


     Helen Osword: De acuerdo.


     SESIÓN DE HIPNOSIS


     Helen Osword está sumida ya al estado hipnótico. La Dra. Ratched decide comenzar a comentar al sujeto.


     Dra. Ratched: (activa una cinta magnética para gravar) Explíqueme como transcurrió esa noche antes de que se produjeran los hechos.


     Helen Osword: Todo sucedió la madrugada del 7 de julio de 1996, cuando regresaba de un viaje de Canadá. Mi auto marca las 02:19 horas, había dejado atrás, hacia poco, un restaurante y estaba atravesando las Montañas Blancas, para llegar a mi domicilio en Portmouth, Nueva Hampshire, cuando en dirección a Lancaster, mi atención es atraída por una luz cuyo comportamiento no parece normal. (dice Helen preocupada)


     Dra. Ratched: (ella no se muestra sorprendida) Continúe.


     Helen Osword: Para tener alguna prueba de que ese objeto fuere algún OVNI, detengo el automóvil y tomo la cámara fotográfica, le realizo un par de fotografías hasta que el carrete se me termina. Opto por coger los binoculares para examinar mejor el objeto porque dudo de que si fuera un ovni.


     Dra. Ratched: ¿Qué es lo que observa?


     Helen Osword: A través de los binoculares observo que ese objeto se parece a un avión.


     Dra. Ratched: ¿Que tipo de avión?


     Helen Osword: Lo estoy viendo. Se encuentra a mi izquierda. No va en la dirección que pensaba. No me rebasara viniendo por la derecha, por mi hombro derecho. Pasara muy lejos en dirección norte. Me encuentro dando al frente al oeste y mi derecha esta orientada al norte, ¡no se esta yendo al norte!


     Dra. Ratched: ¿Tiene motores?


     Helen Osword: No se, pero encuentro extraño no oír el motor. El Objeto que pensaba que era un avión, nos es un avión. Era,... era extraño, venia hacia mí. Veo a veces al cielo y a veces hacia la carretera, y pienso: ¡Como esta esto vació! ¡Que pasaría si de repente se me aparece un oso!". Regrese al interior del carro y pensé que era una avioneta particular.


     Dra. Ratched: Una avioneta no habría tenido mas que una o dos ventanillas. ¿Ve usted ventanillas en aquel avión?


     Helen Osword: Es lo que dije y es lo que vi al regresar a mi auto. Una avioneta privada. Me puse en camino. Me detengo y lo veo a lo lejos. Busco un lugar para estacionarme. Veo un lugar de descanso a la derecha del camino. Pienso que es el lugar adecuado para pararme. Si otro auto pasa, no me golpeara. Apago el motor.


     Dra. Ratched: ¿Aun cree que se trata de una avioneta privada?


     Helen Osword: Me pregunto si esos pilotos son militares. No deberían volar de esa manera. Dando vueltas así podrían causar algún accidente. ¿que pasa si me cae encima? Los militares no deberían actuar así.


     Dra. Ratched: ¿Esta buscando un lugar para estacionarse y poder observar mejor?


     Helen Osword: Deseo despertarme. (Esta es la reacción típica de un sujeto que esta a punto de revivir un suceso doloroso. Advertido de esta manera, la Dra.Ratched sabe que quizás Helen se encuentra al borde de una violenta reacción emotiva)


     Dra. Ratched: No se despertara. Esta inmersa en sueño profundo. Se siente bien y relajada. No

     debe estar inquieta. ¡Vamos! Ahora veamos si recuerda todo.


     Helen Osword: Se encuentra exactamente a mi derecha. ¿Pero que es? (Su voz comienza a reflejar temor) Trato de dominarme. ¡Dios, tengo miedo!


     Dra. Ratched: Muy bien, prosigamos. (Helen estalla en sollozos y comienza a gritar.)


     Helen Osword: ¡Una arma, deseo un arma! (Grita de nuevo. Los sollozos se han vueltos incontrolables. La Dra. Ratched duda entre dejarla en la amnesia y hacerlo salir del estado hipnótico o proseguir con el experimento y aplicar la terapia de la exteriorización: liberarse de sus propios sentimientos como de un peso.)


     Dra. Ratched: ¡Duerma! Ahora puede olvidar. Ha olvidado. Esté tranquila, relájese. Manténgase perfectamente relajada. No debe gritar. Pero puede acordarse. Continué hablando. Continué recordando. ¿Siente la necesidad de un arma?


     Helen Osword: Sí.


     Dra. Ratched: ¿Siente que le van hacer daño?


     Helen Osword: Si, abro la cajuela, tomo la llave de cruz. Regreso al auto. (Esta presa del pánico)


     Dra. Ratched: Sea razonable, conserve la calma.


     Helen Osword: Tengo la llave de cruz conmigo y tengo los binoculares. El objeto esta ahí. Lo veo. Exactamente en el prado cercano. Pienso una y otra vez: "No, no tengo pánico, no tengo miedo. Yo puedo hacerlo, no tengo miedo". Y atravieso la carretera, y ahí exactamente delante de mí. ! OH ¡ (comienza nuevamente a gritar)


     Dra. Ratched: El objeto esta ahi, lo ve. pero no le va a hacer nada.


     Helen Osword: ¿Por que no se va? espere un momento. Hay un hombre dentro. ¿Será el jefe? ¿Quién es? ¡Me ve!


     Dra. Ratched: Describa el objeto.


     Helen Osword: Parece un buñuelo rojo con hileras de ventanillas y luces. No, no son luces, sino halos de luz.


     Dra. Ratched: ¿Hileras de ventanillas, como en un avión de línea?


     Helen Osword: Hileras de ventanillas. No como en un avión de línea. Forman un círculo alrededor del buñuelo rojo. Veo un grupo de hombres a la mitad de la carretera. Todo está iluminado casi como si fuera pleno día. Pero no era la misma clase de luz. Vienen hacia mí. Ya no pensé en la llave de cruz. Por otra parte, temía ser agredida en caso de que hubieran pensado que tenia la llave a manera de arma. Si no la hubiera usado no me habrían hecho nada. Me siento muy cansada, pero no tengo miedo. Tampoco estoy paralizada. No me pongo a hacer preguntas, mis pies me traicionan, no tengo miedo. Tengo la impresión de estar soñando, mis pies no se van a golpear en las rocas. Es extraño tuve la impresión de haber golpeado las rocas con los pies, tengo miedo de abrir los ojos porque mi cuerpo me ordena mantener los ojos abiertos. No los abro. No deseo que me operen. Esto es lo que estoy pensando, pero tengo los ojos cerrados, es una imagen mental. No me siento mal, es solamente una sensación. Tengo una sensación de frío en la ingle.


     Dra. Ratched: ¿Estos hombres hablaban bien el ingles?


     Helen Osword: Solo uno de ellos habla. Tiene un acento extranjero. Estamos caminando hemos llegado al objeto posado en el suelo. Me han hecho entrar al objeto. Me levantan las mangas de mi vestido y observan los brazos. Me hacen que los voltee para que puedan ver la parte interna. Tienen un aparto que parece un microscopio, tiene incorporado un enorme lente. Pienso que me están fotografiando la piel. Después, con un instrumento parecido a un abrecartas me raspan el brazo. Y de esta manera recogen pequeños fragmentos de piel, ya sabe, como cuando la piel esta reseca y se ven escamas y pusieran estas muestras en una bolsita como de plástico o celofán, que el jefe de grupo puso en un cajoncito. De nuevo acostada sobre la espalda, me doy cuenta que me están haciendo el examen, tiene en la mano una aguja muy larga. le pregunto que piensa hacer con eso. Cuando me dice que quiere introducirlo en mi ombligo, que se trata de una prueba, me pongo a gritar: "No, me puede lastimar, no lo haga" Grito y les digo "Me hace daño, me lastima saquelo". Entonces, el jefe se aproxima, pasa su mano sobre mis ojos y me asegura que todo esta bien, que no siento nada. El dolor desaparece. Pero tengo una sensación molesta ahí donde pusieron la aguja.


     Dra. Ratched: ¿Le han hecho proposiciones sexuales?


     Helen Osword: No, cuando le pregunte al jefe la razón de que me introdujeron una aguja en el ombligo, me respondió que era una prueba de embarazo.


     Dra. Ratched: A propósito de la aguja, ¿la introdujeron muy profundamente?


     Helen Osword: Era una aguja larga. No sé. No vi, pero debe medir por lo menos unos 10 centímetros, quizás 15 cm. Estaba conectada a una especie de tubo. No lo dejaron mucho tiempo en el interior.


     Dra. Ratched: ¿Que tipo de dolor sintió?


     Helen Osword: La impresión de una cortada. Sentí gran alivio cuando el jefe hizo cesar el dolor. Era el fin de la prueba. Esos hombres me cogen fuertemente de mis hombros para conducirme hacia la salida. Afuera de la nave el jefe se rió y me dijo "Quizás se acuerde, pero espero que no. No le haría mal". Yo empecé a gritar "¡No me hagan olvidar! Quiero acordarme, debe ser la ultima cosa que quiero olvidar." Me regresan al auto. Veo el objeto, se pone cada vez mas claro y brillante, se eleva y se aleja.


     La Dra. Ratched decide que ha llegado la hora de concluir la sesión de hipnosis, por lo que ella recurre a avisar al sujeto para que se despierte de su estado profundo.


     Dra. Ratched: Sra. Osword. Su historia a llegado a su fin. Ahora piense que sólo ha sido un simple sueño. Contaré hasta tres para que se despierte. ¡Uno! Relaje su cuerpo. ¡Dos! Olvide lo que ha explicado. ¡Tres! Abra los ojos y despierte.


     Helen comienza abrir lentamente los ojos. Ella no recuerda nada de su experiencia que ha relatado. Se siente confusa.


     Helen Osword: ¿Qué me ha pasado? (aturdida, mira a su alrededor)


     Dra. Ratched: La sesión de hipnosis ya ha finalizado. Relájese.


     Helen Osword: Para mí ha sido como en un abrir y cerrar de ojos. Ahora me siento mejor. Ponga la cinta magnética en funcionamiento para que yo pueda escuchar la sesión.


     Dra. Ratched: Siento decepcionarle pero es mejor que no la escuche de momento. (dice amargamente)


     Helen Osword: ¿Por qué? ¿Cuál es el motivo? Creo que estoy en pleno derecho a escuchar lo que usted ha escuchado de mí que yo no he podido escuchar. (indignada)


     Dra. Ratched: Claro. En eso estamos de acuerdo. Pero antes esta cinta magnética tiene que analizarse ante un psicólogo, Sra. Osword.


     Helen Osword: ¿Ante un psicólogo? ¿Por qué? ¿Piensa usted que lo que yo he comentado tiene cierta perturbación mental?


     Dra. Ratched: No, Sra. Osword. Se equivoca. Mi intención es ayudarle. (Dice dulcemente. Helen nota como la doctora le acerca la mano para acariciar, pero de repente, le presiona la mano fuertemente, inmovilizándola.


     Helen Osword: ¡ Ah ! ¡ Me hace daño ! (Helen grita)


     Dra. Ratched: Mi intención es que usted termine ante un psicólogo, Sra. Osword. (Helen nota que la voz de la doctora se va tornando más varonil. El rostro de la Dra. Ratched se va viendo borroso hasta transformarse en un hombre de negro. Helen grita.)


     Mr. Black: Llegó su hora, Sra. Osword. (Helen sigue gritando entre sollozos) No se preocupe, Sra. Osword, yo me ocuparé de analizar esta cinta. No dejaré ni rastro. Me he estado alimentando de sus confesiones. Es una pena que usted no las haya podido recordar... (dice sarcásticamente)


F I N