ENDENDARA

Por Joel Sax

Traducido por Cirtheru "Señor de las Runas"


     Hace varios miles de años, como cuenta la leyenda, Geb, el primer Endendara fue creado en Africa. Las tradiciones difieren acerca de lo que Geb era antes de que se convirtiera en Vástago: algunos dicen que era humano. Otros dicen que él era una planta carnívora con consciencia propia. Todas las fuentes están de acuerdo, sin embargo, en que Geb fue alterado, o por magia o deliberadamente por los Antediluveanos, en un ser que combinaba las características de las plantas y los animales en un nueva linea de sangre. Muchos siglos después, cuando Geb siguió a los moros a España, él y sus chiquillos adquirieron el nombre por el que ahora son conocidos: Endendara o "Vides."


     Geb probablemente pereció en el alzamiento anarca. Hoy, quizás veinte de sus descendientes viven sedentarias existencias alrededor del mundo, principalmente en las selvas africanas. A pesar de sus naturalezas vegetales, Los Endedara son voraces rapaces. A menudo tienen una inteligencia extraña que deja perplejos a mortales y vampiros. Sus habilidades de ocultarse en un bosque los han hecho temidos por los Garou que los asocia con las Vides kudzu.


     Los Endendara normalmente abrazan a mortales que están mucho tiempo en los bosques. Al principio, los chiquillos Endendara pueden actuar como el procurador de su señor y atraer a la presa al alcance de los zarcillos del señor. Cuando el chiquillo crece y se hace más poderoso, normalmente abandona a su sire y busca un lugar en el bosque donde poder echar raices y cazar sus propias presas.


     Según pasa el tiempo, los Endendara crecen cada vez más como una planta. Los Endendara más viejos nunca se mueven lo más minimo y existindo debajo de la tierra durante siglos mientras la presa es atrapada por sus zarcillos móviles. Los Endendara son los únicos entre los Vástagos que necesitan la luz del sol para ayudarles a procesar la sangre que toman como alimento. Así que mientras que el cuerpo del Endendara está enterrado durante el día, puede usar sus zarcillos libremente para capturar presas y sus hojas para fotosintetizar su comida.


     Apodo: Vides o Malas Hierbas.


     Apariencia: Al igual que los Gangrel, los Endendara empiezan pareciéndose a los seres humanos normales. Los miembros de la linea de sangre desarrollan a menudo una piel amarillenta o verdosa. Los Endendara más viejos parecen pelotas de raíces de árbol formadas como seres humanos. Éstos raramente son vistos. Los Endendara con apariencia humana a menudo parecen sucios y desgreñados, aunque se sabe de algunos que iban tan impecables como un Toreador.


     Refugio: Los Endendara crecen sendentariamente cuando ellos pierden mucha humanidad. Se encuentran a menudo en bosques o selvas. A menudo fundidos con la tierra durante meses, años, décadas, o siglos en un mismo lugar.


     Trasfondo: Ellos prefieren escoger a las personas que pasan mucho tiempo en los bosques como ermitaños, exploradores, rastafaris, y cazadores.


     Creación del Personaje: Los Endendara tienen a menudo conceptos de forastero, clase obrera, o ermitaño. A menudo tienen conductas pasivas, pero naturalezas muy feroces. Las técnicas (con énfasis en naturaleza/plantas) tienden a ser primarias.


     Disciplinas de Clan: Dafneismo, Fortaleza, Presencia.


     Debilidades: Los Endendara tienen dos debilidades críticas. La primera es que crecen más como plantas cuando ellos pierden humanidad. Primero, la piel del personaje se vuelve verdosa, entonces se torna a castaña más como un tronco mientras que se vuelve gradualmente más sendentario. Los Endendara más viejos nunca se mueven. Lo segundo es que el Endendara más joven debe gastar dos veces los puntos de sangres para aumentar los atributos, dormir, o realizar cualquier disciplina que lo requiera. Esta debilidad desaparece cuando dominan la Disciplina de Dafneismo.


     Organización: Los Endendara nunca se han reunido en un lugar desde que Geb dejó Africa. Se rumorea que existen algunos grupos locales y consisten en un sire y su descendencia. Éstos se separan cuando los chiquillos crecen y buscan sus propios refugios.