HIJOS de OSIRIS

"Entonces Isis abanico el barro frío con sus alas: Osiris revivió y desde entonces reino como rey de los muertos en el otro mundo. Allí llevo los títulos de Señor del Mundo Subterráneo, Senyor de la Eternidad, Regidor de los Muertos."


James George Frazer, La rama dorada


     Si bien muchos Vástagos han oído hablar de este extraño grupo de vampiros, pocos creen que nunca haya existido, y quienes lo hacen creen que todos sus miembros han de ser destruidos. De hecho, todavía existe, en un secreto oculto y profundo, y sus miembros son los enemigos de los Seguidores de Set de antiguas edades.


Historia

     Hace mucho tiempo, junto al río Nilo, tuvo lugar una guerra entre dos Vástagos, Sutekh (posteriormente llamado Set) y Osiris. Enviaron a sus proles el uno contra el otro, oponiéndose violentamente a la visión moral del contrario. En donde los Seguidores de Set representaban las cosas mas oscuras del mundo, los Hijos de Osiris ansiaban una vuelta a los valores de la humanidad, para preservar la preciosa Humanitas. Set acabo siendo derrotado, pero no antes de que sus Seguidores lograran destruir a la mayoría de los Hijos.


     Osiris había sido un filosofo en una gran corte egipcia. Abrazado por un poderoso aristócrata que deseaba que se uniera al éxtasis en el gozo de la Noche (y usar sus habilidades en la creciente Yihad), a Osiris le repugnaron sus nuevas capacidades, y el gemido de la Bestia desde su profundo interior trastorno su espíritu. Se volvió hacia antiguos métodos de meditación para huir de los terribles deseos con que su nuevo cuerpo perforaba su consciencia. Con gran voluntad, saber mágico y profunda iluminación mística, alcanzo un increíble estado de control sobre sus degeneradas Virtudes. Pero el precio fue una no - vía de fuerte abstinencia y disciplina.


     Su camino difería de la Golconda en que no poseía el gozoso sentimiento que acompaña a ese místico estado de ser. No era permanente, sino que dependía de una rígida disciplina y una dogmáticas normas de conducta. Pero, si se practicaba diligentemente, un vampiro podía evitar que su Humanidad decreciese y por tanto ganaría nuevo poderes.


     Fue y predico su recién encontrado camino a otros Vástagos, y algunos le siguieron, buscando el control de la Bestia que el había probado consigo mismo. Su camino estaba marcado por una fuerte sensación de renacer al alcanzar la consciencia que el predicaba. De este modo, los Hijos de Osiris crecieron. Para que así lo hiciera el odio de Set y sus Seguidores.


     En el incidente mas famoso de la guerra, Set despedazo personalmente a Osiris miembro a miembro y desperdigo su cuerpo por los rincones mas alejados del país. La primera seguidora de Osiris, Isis, busco sus partes por todos lados, esperando desesperadamente poder traerle, pero temiendo que era imposible incluso para un Vástago haber sobrevivido a esa destrucción. Tras largas cuitas acabo por reconstruir su cuerpo. Todos sus Hijos dieron de su sangre para intentar revivirlo. Al verterse la sangre en las venas heridas, la carne empezó a recomponerse y a unirse toda de nuevo. Una gran alegría vino a sus Hijos. Mediante fuerza de voluntad, había mantenido su consciencia incluso a través de la muerte definitiva, y había regresado.


     Pero hubo una consecuencia de su mutilación. Su sangre no era la misma tras su renacimiento, pues ya no tenia el poder de crear Progenie. Aun podía curar sus heridas, pero no tenia poder para crear mas Vástagos, ni para convertir en Ghouls a los humanos. Desde entonces, ninguno de los Hijos de Osiris ha creado su propia Progenie. Sus filas nutren de los desilusionados de los otros clanes.


Situación actual

     Osiris no volvió a ser visto por sus Seguidores poco después de la desaparición de Set. Los Hijos que quedaron han transmitido sus métodos y disciplinas desde entonces. El actual jefe de este grupo, llamado el Gran Rey Que No Muere, es uno de los últimos de la Progenie de Osiris, antes de que no pudiera crear mas. Su localización es desconocida para la mayoría de los actuales miembros, aunque aparece ocasionalmente, cuando surge la posibilidad de frustrar a los Seguidores de Set.


     Los Seguidores de Set creen que todos los Hijos han desaparecido de la Tierra, pero eso se debe a los métodos altamente secretos de los Hijos, quienes no actúan ellos mismos, sino que emplean a sus aliados y criados. Sus métodos extremadamente ascéticos requieren que no se arriesguen a las impurezas del mundo de la sociedad de los Vástagos. Abandonaran sus Refugios ocultos para reclutar nuevos miembros, aunque los candidatos son poco corrientes, y la invitación solo se extiende a quienes ya se inclinan por la búsqueda de verdades místicas.

Motivaciones

     Su principal interés es conservar su Humanidad y sus Virtudes. Para lograrlo, deben practicar rituales de meditación que consumen mucho tiempo, y mantener rígidas normas de conducta. Les ayuda mucho la santidad de un Templo; algunos encuentran que si no pueden meditar en este ambiente puro, sus virtudes degeneran pronto.


     Los Hijos aborrecen a los Seguidores de Set, y su único contacto con los Vástagos, aparte del reclutamiento, consiste en empujarlos contra los Seguidores y sus congéneres. La actual guerra de las drogas en América ha proporcionado una excelente tapadera para atacar a los criados criminales de los Seguidores de Set. En raras ocasiones, algún Hijo trabajara contra los planes del Sabbat, pues hostigan al Sabbat como a mezquinos imitadores de la autentica maldad de los Seguidores.

Métodos

     Los Hijos usan el Método Místico para alcanzar sus objetivos. Ocasionalmente emplearan el Método de la Manipulación para destruir a los Seguidores de Set a distancia, cuidándose mucho de no dejar rastros que puedan ser seguidos para probar su continuada existencia.


     Apariencia: Sus rasgos físicos varían, pues reclutan de otros clanes, incluido el Nosferatu. Normalmente se adornan con vestiduras blancas de pureza, a veces ribeteadas de símbolos místicos y mandalas. Nunca llevan objetos que puedan distraerles de su trascendental disciplina, como las distracciones seculares de las camisetas estampadas o la ropa cara. Todos se rasuran el cráneo, incluso las mujeres.


     Refugio: Prefieren lugares aislados, como cumbres montañosas o ruinas antiguas asociadas a una tradición de misticismo. Viven comunalmente en Refugios llamados Templos, que son necesarios para alcanzar su Disciplina de Bardo. Estos templos se adornan con símbolos mágicos, sobre todo egipcios pero también de origen oriental, pues los Hijos se han hecho místicamente eclécticos con el curso de los años, como prueba la Disciplina de Bardo. El Gran Templo esta situado en una montaña nevada del Nepal, virtualmente inaccesible para el mundo. El Primer Templo, yace abandonado bajo las arenas de Egipto, destruido hace mucho tiempo por los Seguidores de Set.


     Trasfondo: Todos sus miembros vienen de otros clanes o son Caitiff. Por consiguiente, hay pocos neonatos en sus filas, aunque también hay poco antiguos, pues su Humanidad suele ser demasiado baja para llevar el modo de vida de los Hijos. Para ser invitado la Humanidad no puede ser menor de 8.


     Disciplinas de la Secta: Cualquiera que poseyese el Vástago antes de unirse; Ademas, todos deben aprender la Disciplina de Bardo.


     Organización: Los Hijos se reúnen en sus infrecuentes y aislados templos. Cada Templo tiene una Gran Maestro, llamado el Rey Que No Muere, y su consorte, la Reina, a veces llamada la Hija de Isis. El conduce a los demás dando ejemplo de ascetismo. Aparte de eso, la jerarquía viene dada por el nivel de respeto, alcanzado mediante el grado de adhesión a la disciplina.


     Posición: La Posición se adquiere por el numero de Hijos que han alcanzado el equilibrio bajo el ejemplo y la tutela del Vástago en cuestión. Rara vez se trata de una tutela forzada. Es mas bien como aprender con el ejemplo. Por ello, los Vástagos cuya existencia sea la mas pura obtienen la mejor posición.


     Arquetipos comunes: Visionario, Penitente y Perfeccionista. Tras unos pocos años entre los Hijos, su naturaleza y su comportamiento serán lo mismo. No crean ilusiones en torno a si.


"Somos los que han rehusado la llamada de la Bestia. Ya no solloza en nuestro interior, pues le hemos cerrado las puertas. Hemos renacido en la Luz del Camino, la única luz que puede soportar nuestro genero. La Verdadera Luz de la Humanidad. Estamos malditos, pero con Voluntad y Contemplación podemos ser redimidos."

Estereotipos:

     Los Seguidores de Set: Locos que han condenado sus almas a la esclavitud de la Bestia. Amenazan con borrar la Verdadera Luz de la vista de los demás. Deben ser destruidos antes de que su oscuridad pueda dominar el mundo.


"Ja, les bebimos hasta la ultima gota y quemamos sus cuerpos. Quienes fueron nuestros enemigos ya no son nada, y que esto sirva de lección a cualquiera que se nos oponga."


Shandy, Seguidora de Set


     La Camarilla: Lastima de quienes se debaten entre las impuras fuerzas del mundo. Están malditos, aunque algunos tratan de ver la Luz y buscan la paz interior. A estos les ayudaremos y les traeremos a Renacer.


"¿Los Hijos de Osiris? Por lo que se existieron una vez en el antiguo Egipto, pero como sucedió con tantos otros Antiguos, ya no están. Sus secretos místicos murieron con ellos. Lastima, porque probablemente pudiera obtenerse mucho poder de sus conocimientos."


Hargau, Antiguo del Clan Tremere


     El Sabbat: Malditos locos malvados, que sueñan con ser lo que ya son los Seguidores de Set. La mayoría no comprende el fin ultimo de sus objetivos, pero todos reposan en las tinieblas. Deben ser destruidos al igual que los Seguidores de Set.


"Ah, pero si aun existiera uno solo de los Hijos, los Vincularía a mi y le obligaría a contemplar cuanto gozo puede hallarse en la noche."


Terrifisto, Antiguo del Sabbat


     Inconnu: Llegar a ser tan viejos para ser tan ingenuos e ignorantes. Es para tenerles lastima. Son demasiado impuros a causa de sus años en el mundo, y han hecho caso a la Bestia demasiadas veces como para ser salvados.


"Os digo que aun existen! He visto a una con mis propios ojos. Era hermosa y fría, al mismo tiempo. Temí tocarla porque no se rompiera, pero la luz que había tras sus ojos era inefable."


Ibn Alomar, Brujah de la Quinta Generación.